viernes, 1 de mayo de 2020

In Her Majesty's Name - La I Brigada Anfibia de Cartagena, parte 3ª: Peral y sus Ingenios

Hemos hablado anteriormente de los ingenios que han permitido al Cantón de Cartagena resistir contra las tropas del Imperio Francés de Napoleón IV. Estos ingenios han sido posibles gracias al trabajo de un cartagenero ilustre, el Ingeniero Isaac Peral:

 


Siguiendo la tradición familiar, Peral ingresó en la Armada en 1866 y allí adquirió una amplia formación técnica que le permitió alcanzar diversos cargos en el Observatorio Astronómico de San Fernando, la Comisión Hidrográfica y la nueva Escuela de la Armada, donde fue profesor de Física y Química. En 1888 el primer submarino eléctrico, bautizado con el apellido del Inventor, surcó las aguas por primera vez.

El submarino de Isaac Peral entrando en Cadiz en 1890.

En 1890 las pruebas del submarino fueron un éxito, tanto que el Cantón decidió poner a Peral al mando del cuerpo de Ingeniería. Peral logró mejorar el submarino, haciendo una segunda versión más espaciosa, perfecta para transportar a una pequeña unidad de hombres armados por toda la costa mediterránea sin el riesgo de ser descubiertos por los barcos enemigos.

Nuestro Isaac Peral guarda cierto parecido con el cuadro de 1895 puesto a modo de presentación de la entrada. Su uniforme, como anteriormente presentamos en la segunda parte de la entrada, se corresponde con el de un Oficial de Ingenieros, que lucían los galones plateados. Lleva una bolsa de cuero, en la que guarda, seguramente, algún cuaderno de notas, alguna herramienta y quizás alguna sorpresa explosiva para cuando las situaciones se ponen complicadas.



La miniatura de nuevo es parte del blister de "British Naval Officers", a la que se le ha modelado la bolsa de cuero. Peral no tiene una pose de acción, si no que se mantiene en la retaguardia, observando. No obstante también lleva en la mano izquierda un sable envainado, para defenderse en el combate cuerpo a cuerpo.



Junto a Peral encontramos a Elías Villanueva, joven aprendiz del cuerpo de Ingenieros que acarrea y protege una "barrera de protección magnetoestática", que frena, gracias a un poderoso campo magnético, los proyectiles enemigos.

El aprendiz es de nuevo otra miniatura del mismo blister de Copplestone. En su caso se le notaban rasgos bastante juveniles, así que se ganó el puesto de ayudante de Peral. Para darle un toque más steampunk y aprovechar su cercanía con el ingeniero, decidí moldearle la barrera de protección electromagnética (magneto-static protection barrier), que consta de una pequeña caldera, un depósito metálico y una antena de la que se emiten, al más puro estilo de una película de terror de 1970, unos arcos eléctricos en todas direcciones.


El uniforme de Villanueva es similar al de Peral, incluyendo los galones plateados y la gorra de oficial. Bajo la chaqueta de siete botones dorados (como manda el uniforme) lleva un chaleco marrón. Aunque Elías tampoco es un hombre de acción, la pistola que empuña es suficiente para disuadir a la mayoría de enemigos.



Tanto Peral como Villanueva participan como ingenieros especialistas en la I Brigada Anfibia de Cartagena, en la que muchas veces realizan reparaciones de la delicada maquinaria en pleno combate, defienden las fronteras del Cantón de Cartagena o lideran expediciones en busca de recursos o tecnología militar.

Fotografía de la cubierta de la fragata Almansa durante unas maniobras.

A los oídos de los dirigentes del Cantón llegaron noticias de los walkers a vapor británicos que estaban revolucionando tanto el trabajo como el mundo militar. Gracias a una compra a unos contrabandistas holandeses el Cantón logró hacerse con varios walkers que los españoles bautizaron como mulos, y que sirvieron para que Peral desarrollara su propia versión, tanto civil, para trabajar en las minas de hierro de la Unión, como la militar.


Walker original británico, Jhonson MKVII.

El walker original fue desprovisto de elementos accesorios, de forma que se mantenía la movilidad a pesar de llevar armas pesadas como ametralladoras o lanzadores de granadas. En poco tiempo Peral y sus ayudantes tuvieron preparado un modelo para presentar al Gobierno del Cantón.

Peral y un Oficial de Caballería inspeccionan los mulos.
Como se puede observar en la imagen siguiente, el piloto se sitúa en el espacio acolchado y va sujeto por pesados correajes, lo que le permite dirigir los movimientos de los mulos. Unas manivelas en el reposabrazos le permite manipular armas o aumentar la potencia de las calderas de vapor.

Mulo con ametralladora y mulo con lanzador de granadas autopropulsadas.
Los mulos proceden del juego Dystopian Legions, en particular son Knightly Order Light Dragoons del Reino de Britannia. Y su destino ha sido engrosar las filas del Cantón de Cartagena con dos poderosas máquinas a vapor. El pintado ha sido simple, empleando el gris en el cuerpo metálico, rojo en el acolchado de la espalda del piloto y detalles en dorado y bronce. En la espalda del mulo se adivina una caldera de vapor, que se ha pintado anaranjada, y algún dispositivo extraño que sirve para darle un toque más steampunk.

Los mulos han constituido una máquina de defensa y ataque excepcional en las fronteras del Cantón, así como en los demás territorios Federados. En la Brigada Anfibia son la caballería pesada, capaces de llevar ataques relámpago sobre las fortificaciones enemigas. Su tamaño pequeño, en comparación con otros walkers más pesados les permite incluso introducirse en el ingenio de Peral, dónde pueden ser desplegados allá dónde sean mas necesarios.





Al frente de los mulos se encuentra el Teniente José Galvez, procedente de los regimientos de caballería del ejército regular, que inicialmente fue enviado desde el Gobierno de España a sitiar el Cantón y que tras la invasión de Francia pasó al ejército cantonal.




La miniatura de Galvez se presenta como un oficial en posición de revista, con los brazos en jarra. Es de la gama de mejicanos de Brigade Games y pertenece a un blister de un grupo de mando. El pintado, como en el resto de oficiales es sencillo pero siguiendo cierta coherencia. Destacan los galones dorados sobre el uniforme azul, indicando su rango. Se le adivina cierto toque steampunk por esas gafas que lleva sobre la gorra de plato, así como su vinculación con la caballería por esas desgastadas botas de montar. Luce orgulloso un sable de caballería para repeler a enemigos en cuerpo a cuerpo y seguramente también como símbolo de cierto origen aristocrático.

Galvez comanda los mulos del Cantón, pero son los jóvenes pilotos quienes dirigen estas máquinas poderosas en el campo de batalla. La escuela de pilotos del Arsenal, de muy reciente creación, ha formado a la primera promoción de pilotos en un tiempo record de 2 años.

Como he señalado antes, las miniaturas de los mulos son un paradigma de la estética steampunk. Desde el momento en que las vi decidí que deberían de integrarse en la Brigada Anfibia. Los pilotos llevan un uniforme azul, al igual que los infantes de marina o los oficiales. Lucen galones dorados en las mangas y una gorra protectora. Además llevan unas botas de caballería para proteger sus piernas de la maquinaria. Uno de ellos lleva unas gafas redondas tan apropiadas mientras que al otro me ha hecho gracia pintarle un bigotillo de época. Si, por aquel entonces tener bigote con 20 años era de lo más distinguido.



El mulo con lanzador de granadas cubre a las tropas desde la retaguardia, disparando sus explosivos sobre el enemigo en una lluvia de metralla. 





El mulo con ametralladora, un modelo especialmente mejorado para poder ser disparado desde un mulo, aprovecha la movilidad del artefacto para buscar la mejor situación de tiro.




Esto ha sido todo por hoy. Espero que os haya gustado ¡nos vemos en la próxima entrada!

lunes, 20 de abril de 2020

In Her Majesty's Name - La I Brigada Anfibia de Cartagena, parte 2ª: Oficiales e infantería


El Cantón de Cartagena es un territorio en continuo conflicto. Tras la revolución de 1873 y con la ciudad de Cartagena sitiada, la aparición de las fuerzas de ocupación de Napoleón IV y la conquista de Madrid llevaron a las tropas españolas a la firma de una tregua. Cuando las tropas francesas siguieron avanzando hacia el sur, las desorganizadas tropas de Cartagena y del extinto gobierno republicano volvieron a armarse y atrincherarse, gracias al Arsenal y a la eficaz explotación de las zonas mineras de La Unión. En pocos meses el frente se estabilizó a través de la frontera natural que es el río Segura, las sierras de Cazorla y todo el río Guadalquivir. 



En la zona ocupada por el ejército de Napoleón IV, comandada desde el Castillo de Belmonte, el Emperador cedió la soberanía de el Reino de España a Alfonso XII, un rey sin poder político y completamente subordinado a París. Mientras que la zona de la Federación Española, una suerte de agrupación de territorios autónomos sin gobierno común, se fortificó con éxito. Entre un territorio y otro quedaron muchos pueblos ignorados por monárquicos y federados, que sobrevivieron a base del comercio, el estraperlo o la explotación de sus recursos económicos.

Mapa de Cartagena.

Los federados contaban en su poder con una buena parte de la flota española, con modernos acorazados como la fragata Vitoria, la Numancia, o vapores como El Vigilante. Esta ventaja fue aprovechada para realizar expediciones a puertos cercanos y mantener el comercio y la soberanía marina.

Un vapor de la flota de Cartagena.

En Cartagena, como en otros cantones y territorios federados, las tropas fueron reorganizadas fusionando los diversos cuerpos militares con que contaban como los soldados regulares, las milicias o los carabineros. En 1876 el General Contreras formó la I Brigada Anfibia de Cartagena, cuya función era "proteger al Cantón de las múltiples amenazas que se ciernen sobre él", pero cuya composición singular la convirtió en un grupo de ataque y respuesta rápida en los dominios marinos y terrestres del Cantón y de la Federación Española.


Oficiales del la Brigada Anfibia:

Partiendo de la idea de un ejército formado a partir de las tropas de la marina que los cantonalistas incorporaron tras su revolución me fijé como objetivo buscar algunos de los uniformes históricos reales y darme la licencia de utilizarlos en los oficiales y la tropa de esta unidad. En la imagen inferior veréis parte de la inspiración para pintar posteriormente los uniformes y sus detalles que posteriormente iremos comentando. Las referencias se han encontrado en el blog de Alfons Cánovas aquí y aquí.

Imagen de un oficial de artillería, oficial de ingenieros y oficiales de infantería de marina
en uniforme de las campañas de África y uniforme de diario.


Guillermo Poveda, Capitán del Peral


La Brigada Anfibia está liderada por el Capitán Guillermo Poveda, veterano oficial de artillería de uno de los vapores capturados por los cantonalistas que ha pasado a comandar el submarino de Peral en sus incursiones. 

El uniforme de la marina está decorado con ribetes dorados y los puños rojos, que indican el rango de Capitán. Como podéis ver, el uniforme es simple: chaqueta larga azul con pantalones blancos. Los galones en 1895 se presentaban en la bocamanga del uniforme, el color rojo y el cosido dorado indican su cuerpo y rango. También cuenta con una gorra de oficial. En este caso los ribetes se han pintado así por motivos artísticos, con una sola línea dorada en lugar de tres por motivos de sencillez y para darle contraste al uniforme y hacerlo vistoso entre el color rojo y el azul, pero para los puristas, correspondería a un alférez de artillería.


La miniatura forma parte del pack "British naval officers" de Copplestone. Veréis que se aprovecha este pack casi al completo para representar los oficiales de la Brigada Anfibia. Los uniformes militares de los países europeos eran bastante similares en cuanto a sus cortes y accesorios a finales del siglo XIX. Los galones y los puños y solapas decoradas se pintaron con amarillo dorado y rojo para darles el toque histórico. Como muchas figuras de Copplestone, es bastante sobria si las comparamos con las excentricidades de marcas como GW, pero ahí está su encanto, ni más ni menos que un oficial, sable en mano, dando órdenes a sus tropas.



Diego Marquina, Teniente de Infantería de Marina


Marquina ascendió a Teniente mucho después del levantamiento de Cartagena. Su vestimenta muestra algunas reminiscencias de sus destinos anteriores, seguramente en las colonias de África, por el sombrero salacot que luce de blanco y los pantalones de rayadillo, el uniforme colonial español durante el siglo XIX. El oficial sostiene con pulso su pistola reglamentaria, como esperando el mejor momento para dispararla, o simplemente blandiéndola como amenaza.

Podéis encontrar mucha información sobre el rayadillo en el blog de 1898 miniaturas. Como veréis Marquina tampoco es muy ortodoxo en su uniforme, que debería ser completamente azul, pero quería darme la licencia de pintarle el pantalón de rayadillo, y que este combinara con el sombrero colonial. 



Como habréis comprobado esta miniatura también pertenece al blister de oficiales navales de Copplestone y aunque asociamos de manera casi automática el sombrero salacot a las tropas coloniales inglesas fueron muchos ejércitos europeos los que lo emplearon en el siglo XIX, incluyendo el español. El uniforme cuenta con las bandas doradas de oficial de infantería de marina, y en este caso se le ha pintado una doble banda sobre el hombro. Marquina cuenta con un sable de oficial, como complemento a la pistola y para los momentos del cuerpo a cuerpo.



Infantería de Marina de la Brigada Anfibia

La Brigada Anfibia cuenta con una escuadra de Infantería de Marina. Sus hombres han sido escogido entre los más valerosos de la flota de Cartagena. y poseen un entrenamiento excepcional. 

Son muchas las acciones que han llevado a cabo la Infantería de Marina, desde la liberación del Peñón de Alhucemas, a varios actos de abordaje desde el Peral. Los infantes llevan el uniforme reglamentario azul oscuro, gorra y guerrera con munición y pertrechos. El arma reglamentaria es el potente y novedoso fusil Mauser de 1893, con el cual hostigan al enemigo desde posiciones realmente lejanas.

Infantería de Marina del Peral en una escaramuza en el Rif africano
por el control de las minas de hierro. Año 1894.

La infantería de marina está liderada por un sargento (imagen inferior, derecha), cuyos galones dorados en la manga y las líneas rojas en la pierna del pantalón muestran su rango. Junto al sargento aparece un corneta, encargado de comunicar las órdenes de los oficiales. 

Ambas miniaturas son del blister "Mexican Federales Command" de Brigade Games. Como veis son miniaturas que perfectamente pueden pasar por infantería de marina española o de cualquier otra nacionalidad. 



El resto de miembros de la escuadra de infantería lo completan miniaturas del blister "Mexican Federales I" también de Brigade Games. Son perfectos para representar infantería, con detalles como algunos hombres con los pantalones arremangados y chancletas. 





El uniforme es el más simple de todos, completamente azul oscuro y gorra azul a juego. Todos llevan un fusil y unas bandas de munición cruzadas. 

El Capitán Poveda dirige la Infantería desde la primera línea. ¡Adelante!

Y hasta aquí nuestra entrada de hoy. Próximamente más integrantes de la Brigada Anfibia en nuestro blog. Esperamos que os hayan gustado y recordad que podéis seguirnos en Facebook.

Nos vemos en la siguiente entrega: Peral y sus ingenios



martes, 14 de abril de 2020

In Her Majesty's Name - La I Brigada Anfibia de Cartagena, parte 1ª: Trasfondo

Primer artículo sobre nuestra particular visión del mundo Steampunk en que de desarrolla el juego In Her Majesty's Name. La idea surge de un ¿y si las revoluciones cantonales de 1870 hubieran durado hasta 1895? ¿y si a todo esto Napoleón III mantiene el Imperio Francés y su hijo, Napoleón IV conquista España?¿y si Isaac Peral hubiera desarrollado los aparatos que han permitido a los cantonalistas mantener a las tropas francesas a raya?...

La historia del Cantón de Cartagena, uno de los doce estados autónomos que forman la Federación Española junto a Vizcaya, Ovieu, Illes Balears, Málaga, Granada, Utrera-Cadiz, Cuba, Filipinas, Puerto Rico, el Rif Español, Guinea Ecuatorial y el Cantón de Canarias-Sahara Occidental, comienza el 12 de julio de 1873, con el levantamiento en el Castillo de Galeras con la izada de la bandera roja y la proclamación dos días después del Cantón Murciano.

Vista de la ciudad de Cartagena con su muralla, 1879.

Las fuerzas bajo el mando del general Juan Contreras y el político Antoñete Gálvez, capturaron el Arsenal dónde se encontraban fondeados los mejores barcos de la flota española. El Cantón, bien pertrechado gracias a las armas del Arsenal y a la posesión de la flota, acuñó moneda propia y resistió los ataques de las tropas del Gobierno.



Los cantonales organizaron expediciones por tierra y mar para extender la revolución. Con la flota que quedó en su poder al proclamarse el Cantón, se dirigieron expediciones marítimas a Valencia, Málaga, Alicante, Torrevieja, Águilas, Mazarrón o Vera, con diferente suerte, para extender el cantonalismo y también conseguir financiación y víveres. En tierra, se dirigieron marchas sobre numerosos puntos del sudeste, como Lorca, Hellín y Orihuela, y una marcha sobre Madrid que fue desbaratada el 10 de agosto de 1873 en la batalla de Chinchilla, que supuso un duro revés a las fuerza cantonalistas, pues el ejército gubernamental logró una aplastante victoria, que le permitió a sus fuerzas avanzar hasta la ciudad de Murcia y posteriormente establecer un asedio a la ciudad de Cartagena.


Las noticias de los combates abiertos en numerosos frentes en el seno de la Primera República Española llegaron a los codiciosos oídos del emperador Napoleón IV, que acababa de derrotar a las tropas prusianas en el Sitio de París, gracias al desarrollo de un soldado automático capaz de derrotar a un pelotón de enemigos sin sufrir casi daños. Napoleón IV envió un ejército de ocupación apoyado por los soldados automáticos recién desarrollados a Madrid, aplastando cualquier resistencia a su paso desde los pirineos hasta la capital. En escasas semanas el ejército de ocupación vence las defensas de la sierra norte y entra en la capital de España, capturando al gobierno y ocupando España por segunda vez en el siglo XIX.

Napoleón IV, Emperador de Francia.

Con la caída del gobierno español, Napoleón IV, a sabiendas que el pueblo español no iba a aceptar a un Bonaparte en el trono y auspiciado por su madre, la Emperatriz Eugenia de Montijo, intercedió ante su hijo para que nombrara como soberano a Alfonso XII de Borbón, que juró fidelidad a Napoleón IV en el Madrid ocupado.

Si bien muchos militares gubernamentales aceptaron la ocupación napoleónica, otros muchos se declararon en rebeldía o se unieron a los múltiples pronunciamientos que se sucedían por la mayoría de los territorios españoles, como Oviedo, las ciudades de Málaga, Sevilla o Granada, o el territorio vasco. Si estos territorios tenían algo en común sería más su deseo de expulsar al invasor francés que una ideología, no obstante todos se unieron junto a las colonias de ultramar y los territorios africanos en la Federación Española, más una unión teórica que efectiva, pero que les permitió fortificarse y defenderse de la ocupación francesa, manteniendo los territorios bajo su soberanía.

Las batallas fueron numerosas en el territorio español, llegando a la ocupación de Sevilla por las tropas imperiales en 1880, y la constitución de la ciudad de Utrera como capital de la provincia de Utrera-Cádiz. Si el poder teórico lo ostentaba Alfonso XII, eran los militares imperiales franceses los que desde el Castillo de Belmonte comandaban los ejércitos de ocupación.

Castillo de Belmonte, año 1890.

Es 1895 y han pasado más de 20 años desde la ocupación imperial, formándose unas fronteras no escritas entre los territorios centrales de la España ocupada y la Federación Española, que sobrevive como una agrupación heterogénea de territorios, algunos apoyados por otras potencias extranjeras que no desean ver la península ibérica bajo dominio de Napoleón IV. 

Mapa de la Federación Española a principios de 1895.

Si el Cantón de Cartagena ha resistido a la ocupación francesa es tanto por su particular localización como por el desarrollo de novedosos artefactos bélicos que gracias a personajes como Isaac Peral han permitido que las fuerzas cantonales aguanten los avances de las tropas blindadas de Napoleón IV.


El primer submarino Peral, en 1885. 

Entre los artefactos destacan los "mulos", similares en concepto a los Walkers británicos, desarrollados a partir de las versiones de trabajo que han revolucionado la explotación minera de las zonas de La Unión.

Primeras versiones militares de mulos, inspeccionadas por el ingeniero Peral, en 1888.

Los mulos son ingenios mecánicos movidos por vapor que permiten a un sólo piloto mover grandes cantidades de peso, lo que incluye armas pesadas como ametralladoras y lanzadores de granadas. Al estilo de los ingenios de otras potencias menores, el Arsenal del Cantón ha primado la movilidad y la velocidad sobre el blindaje, pero a pesar de ello el resultado en las montañas de Sierra Espuña y por toda la frontera del Guadiana ha sido decisivo.

Versiones de mulos militares con ametralladora y lanzador de granadas.

En próximos artículos veremos mas detalles de los mulos, los personajes que componen la I Brigada Anfibia de Cartagena, su pintura y sus reglas de juego. ¡Nos leemos por aquí!
Soldados de la Brigada Anfibia durante una acción de asalto.

martes, 18 de febrero de 2020

¡Necesita mas perro!

Buenos días a todos. Volvemos a la pintura miniaturil con una nueva entrada dedicada al mejor amigo del hombre: el perro, o los perros, a la vista de las siguientes fotos:


Ya encontramos a nuestros compañeros de cuatro patas luchando contra el Tercer Reich en la entrada que presentamos allá por 2014: Perros en el Secrets of Tercer Reich:



Y volvieron de la mano de un bárbaro de las tierras que rodean Felstad en la entrada de Con barbas y a lo loco:


Pues como no tenía suficiente con los cánidos anteriores, decidí hacerme con una camada de tres mastines, para emplearlos en todo tipo de juegos y ambientaciones. O tirando de vis comica, podemos decir que los Simpson ya lo predijeron:


Como ya he desvelado en la primera fotografía, los protagonistas de hoy son tres mastines, pintados con la idea de que se asemejaran al mastiff (mastín inglés), pero intentando que cada uno tuviera sus propias variaciones, su personalidad. Las miniaturas son de Warlord Games, de la camada de mastines del juego ambientado en época clásica Hail Caesar!, aunque los podéis comprar en solitario.



Y esta es una foto de tres especímenes de Mastín inglés:



Como veréis se ha intentado acercarse a el pelaje color arena-tostado tan característico de estos animales. Por otro lado es muy llamativo, a poco que nos fijemos, que el pelaje al arrugarse crea unas líneas de color blanco, en las que se ve la borra, en la superficie dominada por el color vivo de la jarra. Esto se puede ver en la siguiente imagen, especialmente en la parte de la cruz del animal y alrededor del cuello:


Y este es el intento de lograr, a base de líneas de color más blanco o mas oscuro, ese efecto de piel arrugada:


Sólo queda pues poner una fotografía de cada uno de los perros en solitario.




Hay que reconocer que el modelado no es perfecto. Las miniaturas tenían bastantes rebabas y desperfectos, entre otros, unas patas muy anchas en algunos puntos y muy finas en otros, seguramente debido a que son de metal. Aún así al pintarlos y ponerlos en la mesa de juego se convierten en un elemento que le da mucha vida a cualquier escenario. Además son perfectos para juegos históricos, de fantasía, ambientados en la época moderna o el siglo XX y XIX.

Por ello, para In Her Majesty's Name, proponemos las siguientes reglas, que están basadas en las de IHMN: Heroes, Villains and Fiends, pero se ha corregido el sobrecoste de 13 puntos a sólo 11, ya que no tienen ninguna regla ni ventaja especial que lo justifique.




Como siempre, esperamos que os haya gustado la entrada. Podéis comentarnos cualquier cosa desde aquí o desde Facebook: Freakland Scenics.

¡Nos vemos!

martes, 4 de febrero de 2020

Arquera elfa

Esta semana presentamos a una miniatura solitaria. La compré hace años de segunda mano, supongo que alguien la querría para jugar a Warhammer Fantasy Battles y no terminó de gustarle, por que estaba montada sobre una peana cuadrada de 20mm, apenas imprimada en blanco. No importa, se merecía una segunda oportunidad.


La miniatura es una arquera elfa de la marca Reaper que podéis encontrarla en su respectiva página web con el nombre de Amiryth Elmlighter. Es, a todas luces, una exploradora experta arquera, si bien algo ligera de ropa, puede servirnos para explorar el helado páramo de Felstad en Frostgrave, en la macabra ciudad de Mordheim o en los terrenos prohibidos de Rangers of Shadow Deep, sin olvidarnos de Thud and Blunder.


Se trata de otra miniatura que ha permanecido en la cola de "casi terminada" durante más tiempo del necesario. El modelado es bueno sin ser espectacular, pero ahí está la gracia de estas miniaturas, que sin ser alardes de modelado, si que acaban teniendo su personalidad propia, cosa que personalmente valoro mucho.



Recordad que podéis seguirnos por Facebook o apuntaros a nuestro blog para recibir las últimas actualizaciones. Nos leemos por aquí.

miércoles, 22 de enero de 2020

Sombras sobre Camelot

Esta semana nos toca subir algo distinto y le ha llegado el turno al juego Shadows over Camelot, publicado por Days of Wonder y creado por Bruno Cathala y Serge Laget. Se trata de un juego semicooperativo en el que los jugadores toman el papel de uno de los caballeros de la mesa redonda para enfrentarse a los desafíos que amenazan Camelot. El juego materializa estos desafíos en búsquedas (quests) y enfrentamientos, que nos harán ganar espadas blancas si se ha resuelto exitosamente y espadas negras cuando no ha sido así. Los jugadores leales ganan cuando consiguen 7 espadas blancas mientras que el traidor gana cuando son 7 espadas negras las que se colocan en la mesa redonda, se rodea Camelot con 12 maquinas de guerra o si todos los caballeros mueren. Evidentemente y como es un juego semicooperativo el juego tiene una mecánica que va creando serias dificultades para los caballeros.

La gracia del juego es que introduce la figura de un traidor entre los caballeros que puede existir o no. Es decir, los jugadores prepararán tantas cartas de lealtad con el título "loyal" como su número, y añaden la carta de "traitor", para posteriormente repartir las cartas entre los jugadores y devolver la sobrante a la pila, dónde no deberá verse. Esto supone que en la partida puede haber un traidor o no y dado que acusar a un caballero de traidor puede suponer recoger una espada negra, se convierte en un elemento que hace mucho más divertido al juego.




Existen dos expansiones para el juego: la Compañía de Merlín y Sir Beldivere, el octavo caballero, de las cuales no tenemos ninguna, pero parece ser que la primera añade bastantes variaciones al juego original mientras que la segunda es la simple adición de un caballero jugable adicional.

Vamos a las miniaturas. El juego contiene una modesta cantidad de miniaturas, sobre todo si lo comparamos con los juegos editados desde hace 3-4 años que suelen contarse por centenas. En este caso tenemos los siete caballeros de la mesa redonda, doce máquinas de guerra, cuatro pictos y cuatro sajones y por último tres figuras que representan el Santo Grial, la armadura de Lancelot y como no, Excalibur. Las figuras son de un plástico bastante poco definido, blando, pero decente para su cometido, y es que tenemos que pensar que no son miniaturas de plomo, son miniaturas para manosear y mover continuamente.


Los caballeros representan, de izquierda a derecha a: Sir Percival, caballero de blanco, Sir Gawan de verde, Sir Palamedes, el Rey Arturo, Sir Kay, de azul, Sir Galahad, de amarillo y por último Sir Tristán de morado. 

Para la pintura se han empleado los colores que originariamente vienen en las ilustraciones de los caballeros, ya que es la manera más sencilla de distinguirlos.

Por otro lado tenemos al Grial, la armadura de Lancelot y Excalibur:

Y frente a los héroes tenemos a los pictos, los sajones y la colección de máquinas de asedio preparadas para atacar Camelot.


Como se ha mencionado, las máquinas de guerra se van colocando alrededor de Camelot y marcan el fin de la partida cuando se coloca la número 12. Es por tanto una tarea importante mantener estas máquinas bajo control, combatiéndolas continuamente, pues el caballero traidor puede, en un momento dado elegir colocar dos máquinas de asedio y derrotar a los caballeros leales de un plumazo.


Los sajones, arriba, representan una de las guerras que han de librar los caballeros contra los bárbaros. Estos van desembarcando en las costas de Camelot y al colocarse el cuarto sajón provocan que se tome una espada negra, colocando además dos máquinas de asedio en juego. Los pictos, abajo, funcionan de forma similar, haciendo que los caballeros tengan que ocuparse de ellos también.

Como veis las miniaturas no son especialmente destacables, pero para un juego de mesa cumplen su cometido con creces, que no es más que darle vistosidad e inmersión en el tablero. 



Espero que os hayan gustado. Nos leemos por aquí y en Facebook.
¡Hasta otra!