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martes, 6 de septiembre de 2016

Frostgrave: Freakland en Felstad: Por un puñado de euros...

Esta entrada vuelve a indagar en el juego Frostgrave que Osprey está explotando tan bien (recordad que ya han salido 2 ampliaciones y en noviembre de este año aparecerá la tercera), no desde el punto de vista de las reglas o el universo que desarrolla el juego si no en dónde más nos duele: el bolsillo.

Desengañémonos, los juegos de miniaturas no son baratos, los precios de las miniaturas suelen ser elevados y es necesario siempre el desembolso de una buena cantidad de miniaturas para poder comenzar a jugar. Evidentemente hay diferencias y aunque las comparaciones son odiosas, no podemos dejar de pensar en cuanto cuesta un ejército para jugar a Warhammer 40.000 o Warhammer Batallas Fantásticas y cuanto necesitamos para jugar a Frostgrave.

Frostgrave es un juego de fantasía medieval clásica, con un pequeño número de miniaturas por bando (11 normalmente, 13 ó 14 en casos excepcionalmente raros) lo que ya es un gran punto a favor si buscamos un juego que no suponga un desembolso grande de dinero. Como el juego se centra en un mundo de fantasía clásico hay cientos o miles de miniaturas distintas que potencialmente pueden usarse, desde los clásicos de Citadel que ya hemos visto en este blog como las que North Star ha editado para el juego, pasando por el ingente catálogo de Reaper, el más que recomendable catálogo de Hasselfree Miniatures o el de Otherworld Miniatures, que siempre nos deja encandilados con sus miniaturas.

En Frostgrave hay dos tipos de miniaturas, los lanzadores de hechizos (magos y aprendices) y el resto. De magos y aprendices Emilio nos hablará en breve, así que voy a meterme yo con mi experiencia personal en qué miniaturas usar para los secuaces.

North Star sacó junto al juego una caja de secuaces que por 20 libras nos proporcionaba 20 soldados multicomponente de plástico. Tipos abrigados y con combinaciones de armas suficientes para hacer cualquier perfil que queramos (a excepción del perro), armas de mano, ballestas, alabardas y espadones, entre otros. Para el jugador novato es una estupenda opción, yo incluso participé en la compra de una caja entre 4 personas para luego repartirnos las matrices. La relación calidad precio es estupenda, y os permitirá combinar las piezas sobrantes con otros kits, como por ejemplo los de cultistas de North Star o los milicianos del Imperio de Games Workshop.

Un thug (matón) montado con la caja de secuaces de North Star. Sencillo y económico.
Otro matón, este tiene piezas combinadas de North Star junto con otras de Games Workshop.
Se le han añadido bolsas y sacos, quien sabe si en algún momento llegará a ser un cazador de tesoros.
Los ojos no estaban pintados en el momento de hacer la foto, ¡horror!
Combinando miniaturas de metal con piezas de plástico se pueden lograr resultados interesantes. El estandarte de los
grandes espaderos del Imperio de Games Workshop pasó a empuñar un hacha y una maza. Hará de capitán o de caballero.

Un arquero, aunque mas bien su equipo sugiere que se trata de un rastreador (tracker). Combinación del cuerpo de las
sufridas milicias imperiales y brazos y cabeza de North Star.
 Otra opción es, evidentemente, echar mano de otras marcas. Desde el gigante Games Workshop/Citadel Miniatures, hasta las marcas mas modestas como estos personajes de Game Zone que llevaban años esperando su momento de gloria en una olvidada caja de restos. Sencillos y perfectos para hacer de thugs (matones), peleones y duros, y baratos tanto en el juego como en su compra.

Thugs de Game Zone, en su simpleza está la gracia. Pintados son la turba perfecta.
Para terminar la entrada, y emplazaros a la siguiente, otros modelos muy interesantes como son los no-muertos de Reaper (del que podéis ver aquí un espectro o un lich, pero tienen una gama extensísima) y un ladrón de Otherworld. Si la calidad de estas miniaturas es excelente (y tienen un toque de fantasía retro que a mi personalmente me encanta) el precio es algo mas elevado que el de otras alternativas. En estos catálogos podemos encontrar miniaturas perfectas para representar a personajes carismáticos como los ladrones o a los archienemigos como el Lich Lord. Sin duda si no tuviera limitaciones de presupuesto mi elección sería hacer una banda sólo con miniaturas de este estilo, pero quizás la gracia también está en combinar unas colecciones con otras. 

El Lich Lord ha sido pintado con colores fríos, aunque es posible que necesite algo mas de iluminaciones.
El ladrón es de Otherworld y lo veréis en la próxima entrada.
Esto es todo por esta semana en la que hemos vuelto de nuestras vacaciones. Esperamos veros por Facebook.

Cinco secuaces dispuestos a luchar por unas pocas monedas de oro.
Básicos en el comienzo de las exploraciones en las ruinas de Felstad. 

martes, 19 de julio de 2016

Breve repaso de lo sucedido

Hoy no tenemos miniaturas. Al menos no ninguna nueva. Esta es una entrada dedicada a la reflexión. Desde que empezamos en el año 2011 en noviembre hemos publicado más de 200 entradas. No son pocas, sobre todo si tenemos en cuenta que todas nuestras entradas son originales y que intentamos que lo escrito sea tan interesante como lo visto, como las imágenes que os mostramos, y viceversa.

Hemos tenido entradas con distinta calidad, hay que reconocerlo, y es que a veces nuestras neuronas se empeñan en estar mas espesas que de costumbre. También hemos tenido algunas que creo que se merecen ser rescatadas del archivo:
  • Hemos presentado una buena cantidad de miniaturas. Desde las space-opera de Infinity hasta los clásicos de Citadel de épocas con menos medios y mucho mas entusiasmo:
















  • Compartimos con vosotros un divertido juego de coches, nuestra versión albaceteña del Death Race y que tenéis preparado para su descarga en el siguiente enlace: LADA - Death Race
  • Hemos presentado una batería de máquinas de guerra en miniatura, ¡y funcionan como las de verdad!

  • Hicimos unos marcadores para humo y otros vapores para Warmachine, que podeis descargar aquí.

  • Os hemos hecho participes de unos cuantos reportajes de partidas jugadas, entre otras:
.
  • Hemos enseñado algunos de nuestros proyectos, como la colosal mesa de Ypres que podeis repasar en las cinco entradas: Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4 y Parte 5.


Lo cierto es que hemos alcanzado las 100.000 visitas en este 2016, y aunque no estamos en nuestro momento mas prolífico estamos siempre maquinando nuevas ideas. Si seguís nuestras publicaciones, desde finales de 2015 (diciembre, para ser exactos) hemos tenido un importante parón en el ritmo de publicación. Motivos hay varios: dispersión geográfica, falta de tiempo... lo cierto es que las ganas no nos han faltado nunca y si nos seguís en Facebook podeis comprobar como seguimos subiendo fotografías de nuestros proyectos, en distinto grado de consecución.

¡Gracias por acompañarnos en estas 100.000 visualizaciones!

Esperamos veros de nuevo por aquí a todos.
- Los componentes de Freakland

jueves, 16 de junio de 2016

Encargos: Enanas de Hasslefree



Svala 2 y 1 según las veis, dos miniaturas del mismo personaje. Son las protagonistas de nuestra entrada de hoy. 

Hola a todos:
Hoy me gustaría hacer una breve reflexión personal sobre los encargos. Voy a dejar de usar la impersonal primera persona del plural para pasar al singular.
Mi reflexión es que no soy bueno pintando por encargo. Y no se trata de la calidad del acabado. Hace más de diez años que dejé de pintar para otros, y parece que se me habían olvidado los motivos. Las razones por las que no lo hago es porque necesito motivación para pintar. Esto es difícil de explicar. Tengo miles de miniaturas en la lista de espera, y obviamente no me piden de comer. Quizá me emocione más o menos con un proyecto durante un tiempo. Puede que no me apetezca pintar en seis meses; puede, además, que la vida te obligue a dedicar tu tiempo a cosas más mundanas. La disciplina la gasto en estas últimas. Pintar, pinto por impulso. Esto quiere decir que a veces me quedo mirando la estantería, abro cajas, miro la mesa de trabajo... Y nada. Otras veces me pongo compulsivamente y alcanzo a pintar, o a casi completar, una banda de diez o doce miniaturas. Una vez pasado el momento de creatividad, volvemos a iniciar el ciclo. 
El mantener este blog abierto y funcional, y el compromiso adquirido con sus miembros, ha hecho que pinte con más asiduidad, que me implique, que no quiera dejar tirados a aquellos que se curran las entradas de cada semana, y que esperan que publique la mía el martes que me toca, ni tampoco a todos aquellos que nos seguís semana a semana. Cuando hemos recibido encargos en nuestra web, el equipo ha cumplido extrictamente. Yo no soy eficaz ni eficiente, Freakland sí. 
Hoy ya voy con retraso, estamos a miércoles. Un día no es nada cuando pueden pasar años para que pinte una miniatura. Con el Frostgrave se puso de moda utilizar antiguas miniaturas Citadel para representar los distintos mercenarios y magos. Algunas de las figuras que habéis visto por este blog llevaban un cuarto de siglo esperando ser pintadas. 
No espero, sinceramente, que alguien que me haya encargado que le pinte una miniatura a título personal, y que yo haya aceptado pintar, craso error, entienda lo que digo. Las cosas llegan cuando llegan, y, evidentemente, no voy a cobrar por algo que lleva un retraso de más de un año. Por todo esto no acepto encargos. 
Pero basta de duelos y quebrantos, vamos a los muñecos. Hoy os presento dos miniaturas de la casa Hasslefree, una de nuestras favoritas. Tiene una gama espectacular, y su estilo ha ido variando con el paso del tiempo. Kev White, su modelista, es un maestro de las proporciones y el dinamismo, y sus figuras son pura calidad. Estas dos enanas pertenecen a una de sus gamas de fantasía, ya algo antiguas, cosa que se nota en la composición de las piezas. Para aquellos que les gusten los enanos siguen siendo muy recomendables. 
Ambas miniaturas son variantes de un mismo personaje, bautizada por los chicos de Hasslefree como Svala. Esta es la primera versión, con una rodilla en tierra, desafiante, y esta la segunda, martillo al hombro, más estática, pero con mucha más personalidad. 
Vamos a ver a Svala UNO: 

La parte trasera es la más espectacular de Svala 1. Se puede apreciar el martillo perfectamente, con el metal azulado y el brillo cenital, así como todos los adornos, que, aunque pocos, lleva en el sencillo vestido.

He conseguido pintarle ojos con iris y pupila a la miniatura. El color gris de los ojos va perfecto con el resto del traje. 
En mi versión de Svala 1 he utilizado una gama de azules que van desde uno muy profundo de vallejo, hasta el blanco mezclado con azul eléctrico. El martillo está pintado con un metal de pintura americana y un plata al alcohol de la marca Kokolo

Svala 2 tiene mucha más personalidad. Su vestido, más de faena, ha evolucionado. Aunque estática, su pose es más natural, menos forzada que la de su homónima. Parecen hermanas más que el mismo personaje. De hecho con esa idea las he pintado. Una con colores basados el el hielo más profundo, la otra con colores más volcánicos.
Vamos a ver a Svala 2:

Los colores mezclan marrones que se iluminan con naranjas y amarillos, lilas que pasan del marrón al amarillo, negros que tienden al rojo. Esta miniatura tiene mucha más vida, y me ha dejado mejor gusto de mi trabajo. 

El modelo anterior, aunque conserva las trenzas, no porta la espada corta con las runas en la vaina, ni las cantimploras. También ha cambiado el  astil del martillo, cargado de ensalmos enaniles. 

El modelado de guantes y botas, aunque siga el mismo esquema que en su sosías, es más proporcionado. Esta segunda Svala se ata las botas de otra manera. 

Y por hoy nada más, espero que os hayan gustado las miniaturas, y perdonad por el desahogo. A veces este hobby es muy duro... Bromas aparte, os esperamos la semana que viene.
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martes, 31 de mayo de 2016

PROJECT Z: Unboxing de la banda de moteros

Hola a todos:
Hacemos hoy un alto en el camino en las aventuras de "La Nueve", para hablaros de una de las cajas que más nos han llamado la atención últimamente. Se trata de la caja de moteros que los de Warlord Games han sacado como expansión a su juego zombiapocalíptico, el Project Z.

Esta es la ilustración de la caja la banda de moteros para el Project Z

Las fotografías promocionales nos han gustado bastante, así que hemos decidido que, una vez conseguida, os teníamos que mostrar el interior de este interesante producto. Nosotros la adquirimos en Quimera Hobbies, al maravilloso precio de 33,50 €. En la página oficial de Warlord está a 25 libras más gastos. Es chocante que los chicos de Goblin Trader la tengan a 18,25 €, pero sin stock. En otras tiendas web, como E-Minis, está a 32,50. Cosas del mecenazgo del proyecto de Warlord, y del precio al que se ha adquirido, o no, por parte de los distribuidores. 
Vamos a ver el contenido. Durante el proceso de montaje de las miniaturas hemos ido fotografiando el contenido, el despiece. También os comentaremos las dificultades que hemos encontrado en el montaje, y la calidad del producto, siempre a través de nuestro humilde parecer. 


Este es todo el contenido de la caja, con dos matrices. La de la izquierda y justo la de la fotografía inferior, es la del jefe de la banda. La de la derecha es la de los moteros. Trae 25 cartas para jugar al Project Z, pero eso es otro asunto. 


Como os podéis dar cuenta, la chopper del jefe de la banda viene equipada con varias armas. Un bazooka, un mini gun y un rifle. Aunque parezca que vienen muchas piezas, no hay más que una posibilidad de montaje. 


Esta es la matriz de los moteros. En la caja viene anunciado que contiene ocho miniaturas, pero nos tememos que eso no es así. Nosotros consideramos miniatura al conjunto completo e individual, no a una pieza que forma parte de un grupo. Si contamos los torsos, que es en este caso lo más escaso en la caja, contamos seis en la matriz de tropa, y dos en la del jefe. Evidentemente, jefe y ayudante forman un conjunto para una única miniatura, así que, como mucho, puedes montar tres motos pilotadas y cuatro moteros a pie. Eso son siete. Una vez asumido que la combinatoria era la que era, comenzamos con el proceso del destroquelado y el montaje. 

La caja viene sin instrucciones, y en la página web de Warlord hay unas imágenes explicativas en las que se combinan las diferentes piezas. Pensamos que deberían haber impreso esas instrucciones y haberlas incluido en las cajas. De todas maneras, las piezas vienen marcadas con una letra, así que no está de más que agrupes por letra todo lo que vayas destroquelando. 


La calidad de las piezas es extraordinaria. Eso sí, más vale que te armes de paciencia, y tengas a mano unas buenas tenacillas y una afilada cuchilla de modelismo para sacar de la matriz las delicadísimas piezas que forman parte de este kit. Unas pinzas también te van a hacer falta. 

Esta es, para nosotros, la pieza más delicada de este kit, uno de los tubos de escape.
Los moteros, a excepción del kit del lider, vienen armados con armas ligeras, como uzis y pistolas de gran calibre, cadenas, cuchillos y revólveres. Nosotros decidimos que los pilotos de dedicarían a eso, a conducir, y utilizaríamos los brazos preparados para acoplarse al manillar. 


En la fotografía superior encontramos todos los pares de piernas que se pueden usar para los modelos que van a ir motorizados. Como veis, hay uno de ellos que apoya el pie en el suelo. La pierna que se ve abajo es la que haría pareja si decidimos no usar esta opción. 


Es conveniente probar cómo quedan las piernas en la motocicleta. No intentéis girar los torsos, pues las miniaturas no están pensadas para eso y se descuadrarían los brazos con el manillar. 


Esta es la primera de las motos, ya terminado su montaje. Las líneas de molde son apenas inexistentes, y, aunque hay que repasar, la calidad de la miniatura es excelente. La variedad de cabezas es grande, y muchas de ellas van a servir para otros afanes, pues sobran. Toda la tipología de cabezas de los moteros más rudos está representada en este kit. Para esta moto decidimos usar aquellas que más dinamismo le daban al modelo, con el pelo al viento. Os aconsejo que no peguéis el respaldo de la moto antes de tener claro como encajan los modelos una vez montados completamente. 
Una vez preparada la primera moto, la segunda fue mucho más fácil de montar. Usamos el manillar con la horquilla más larga, para darle una apariencia más chopper. Además, decidimos que esta segunda estuviera detenida. Los amantes del naziexplotation estarán más que contentos con este modelo. 


 Las fotos no lo muestran, pero las motos van ancladas a la peana con un vástago de acero. Esa es la mejor opción. 


Lo malo, como ya habréis caído en la cuenta, es que al ir dos ocupantes por moto, íbamos a perder una miniatura a pie. En nuestra humilde opinión da igual, lo mejor de esta caja son las piezas en moto, y, ya que los chicos de Warlord no han sido generosos con los torsos, eso no iba a ser óbice para que nosotros hiciésemos lo que nos pareciera. 


Estas son las cuatro miniaturas que hemos montado con la matriz de tropa. En cuanto a la miniatura de la chica a pie, no de deis muchas vueltas en cuanto a la pose. Es la que es, no encaja de ninguna otra manera. 
Por último, llegamos al boss. El jefe motero es una figura realmente espectacular, de 10 en cuanto al modelado, pero con algunas pegas para el pintor. Este es el despiece:


Fijáos en el detalle de la horquilla y el manillar. Los brazos del jefe forman parte de la pieza, con lo que, cuando montes la moto, vas a tener brazos puestos.


Estas son las siete piezas que forman la moto. Como en todas las demás hay alforjas tipo star, baúles y rulos. Las alforjas de la moto del jefe son abiertas y van cargadas de munición. Una pura macarrada. 


Esta es la ayudante del jefe, o lo mismo es la propia jefa. Un modelado espectacular para una miniatura que alcanza unas cotas de calidad inimaginables para una pieza de plástico de hace unos años. Esta miniatura es el octavo pasajero de la caja. Como podéis ver, no tiene muchas opciones, debe ir en moto y acompañando al biker boss. 


Esta pieza hace que todo haya merecido la pena. A la hora de pintarla va a ser difícil, ya que hemos pegado los brazos y el cuerpo del piloto. No nos arriesgábamos a sufrir los desajustes propios del montaje con el modelo ya pintado. Eso sí, es la única excepción. Todas las demás miniaturas pueden separarse de sus monturas. 
Para que os sirva de comparación para asuntos de escala, os dejamos esta foto en la que aparecen, entre moto y moto de plástico, una moto BMW de la 2ª Guerra Mundial de Blacktree Design y otra con sidecar de Warlord. 


En definitiva, si valorásemos de 1 a 5 la calidad de los modelos, daríamos un 4 a la tropa y un sobresaliente 5 al jefe y acompañante. En cuanto a la configuración de los modelos y sus diferentes opciones, un 3. Los modelos pueden variar poco en lo fundamental, pero bastante en los detalles como cabeza y armas. 
El que se anuncie en la caja que vienen ocho miniaturas sí que nos parece mal, pues no es posible montar esos ocho. Un enorme 1 a este respecto. 
El precio, teniendo en cuenta que lleva tres motos y hasta cuatro miniaturas de plástico a pie, lo vemos excesivo. ¿33,50 €? No debemos estar muy en nuestro sano juicio para comprarnos plástico a precio de oro. Eso sí, nos ponemos a mirar las miniaturas una y otra vez, y se nos pasa el cabreo. Y como los que entendemos de caprichos miniaturiles sabemos de esto, valorando pros y contras, nos la volveríamos a comprar, eso sí, si hubiese una opción en la que la que la miniatura del jefe no fuese incluida. 

Saludos a todos y...
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