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martes, 26 de agosto de 2014

La Carrera de la Muerte: The Death Race

Saludos, amigos del asfalto, la gasolina y el plomo. Lo que hoy venimos a ofreceros desde este blog es un conjunto de reglas y un escenario para que vayáis desempolvando vuestros viejos coches en miniatura para un combate épico, divertido y, sobre todo, barato, en un futuro posapocalíptico no tan lejano.
Como fan absoluto de las películas de Mad Max (atentos el año que viene a Mad Max. Fury Road), sus émulos italianos, y de las cintas de carreras de coches en general, andaba buscando un reglamento sencillo y económico que lograra trasladar a la mesa de juego las mismas sensaciones de velocidad y peligro mortal que hemos visto tantas veces en el polvoriento Páramo.
Con el mítico Car Wars en mente, tenía muy claro lo que quería. Car Wars, el abuelo de todos los juegos de combate automovilístico, peca, para mi gusto, de un exceso de realismo, en las maniobras y en el combate que convierte cualquier giro en un batiburrillo de tablas y dados, que ralentiza enormemente el juego, además de que su escala, con sus fichitas de coches de una pulgada de longitud, lo hace poco vistoso. Eso sí, completo como ninguno. Necesitábamos algo más ágil, más sencillo y que se pudiera jugar con coches a escala 1/64.

El circuito está listo. ¿Quién ganará y quién se convertirá en un amasijo de hierro y carne picada?
Otra de las prioridades es que fuera lo más económico posible; de ahí la elección de los coches de juguete en miniatura, accesibles a todos los bolsillos, y que encima son muy agradecidos de tunear para la ocasión, como habéis podido comprobar a lo largo de varias entradas.

Dos valientes toman la salida quemando rueda. Ojo que la primera curva es peligrosa y los escudos están activados.


Después de adquirir, leer y probar decenas de reglamentos, como el Outrider, que funciona con un sistema similar al Wings of War, dimos con Death Race, de los hermanos Ed y Joe Grabianowski, cuya última versión data de 2009. A pesar de tratarse de un esqueleto, una versión alfa, puesta a disposición del público para testearla, nos encantó. Sólo necesitas tus viejos dados de rol, unos cochecitos, la plantilla de giros y una superficie donde jugar. Se prepara en cinco minutos y a correr.
Por supuesto, el reglamento original tiene lagunas y defectos, pero lo cierto es que no hay nada más sencillo de aprender, de explicar y de jugar. Y encima es gratis.
Recrear los combates en escenarios devastados, persecuciones en carreteras interminables, combates en recintos cerrados, duelos… todo tiene cabida en este reglamento que, por nuestra parte, no deja de crecer y ampliarse.

El Gallo ha tomado la delantera y ha activado su arma principal y las defensas al tiempo que encara la primera curva, dejando a Islero 2000 no sólo relegado, sino además sin opciones de armarse hasta más adelante.


Así, además de la traducción del reglamento original (disponible en la bgg), nosotros, desde la Liga Albaceteña de Destrucción Automovilístca (LADA), hemos ido aportando, según hemos ido jugando, distintas modificaciones a las reglas (como por ejemplo, el combate con armas). También he incorporado un sistema de creación de vehículos —bastante respetuoso con los coches prediseñados originales—, así como un escenario basado en la película de Jason Staham, Death Race (2008), que es lo que os traemos hoy aquí.


La estrategia del Gallo es clara, intenta anular los escudos para que su rival no pueda acceder a ellos, al tiempo que se mantiene en cabeza y aumenta la distancia entre su perseguidor.


Este escenario trata de adaptar el circuito de la cárcel de Terminal Island que aparece en la cinta. No se trata de un trazado a escala, evidentemente, pero sí que he procurado mantener la forma del original, así como las peculiaridades del circuito, como las partes que atraviesan los hangares, las placas para activar el armamento y las defensas, o la barricada. Ideal para jugarlo con dos a cuatro coches (colisiones a gogó), fácil de transportar (bien doblado, ocupa 20x20 cm) y barato. He incluído las fichas de los coches y el armamento, tal y como aparecen en la película, aunque —con ciertas modificaciones— también puede ser jugado con cualquier coche que inventes.
En el archivo adjunto encontraréis tanto el reglamento adaptado de Death Race de la LADA, como la descripción del escenario Death Race: Terminal Island, todos los vehículos y, por supuesto, el circuito, listo para imprimir en seis folios A3. Sólo tienes que recortarlo y unir las piezas. Estamos seguros de que os gustará. (Descargar )

El Gallo aborda el túnel como un campeón, para él no valen las restricciones ni los chequeos de control...

En breve, añadiremos las fichas de los coches que hemos ido publicando en el blog, con sus reglas especiales (para el hovercraft, por ejemplo), y trataremos de ir añadiendo más tipos de vehículos. Hasta entonces…
¡Acelera y dispara!

Este es el aspecto general del circuito con nuestros vehículos modificados. Toda una experiencia divertida de juego que queremos compartir con vosotros.

martes, 15 de julio de 2014

La Carrera de la Muerte (Death Race): El Gallo


Como sabemos que os habíais quedado con ganas de más después de la última entrada de la Death Race, desde la LADA os ofrecemos la ultimísima incorporación a nuestro "Carmageddon" particular. 
Os presentamos, muy orgullosamente, desde Freakland, al GALLO:


"El Gallo" es un Chevy del 55 gasser, algo ajado. Su conductor no tiene miramientos en cuanto al mantenimiento exterior del coche, y su carrocería presenta daños por el severo sufrimiento, el óxido y las modificaciones realizadas para aumentar el blindaje. 

El gallo es parco en floridos detalles. Sin embargo está pensado en la velocidad. Su aceleración es increíble, y no es raro verlo a dos ruedas, empatillado, por los circuítos más criminales de la LADA. 

El principal armamento del Gallo son dos enormes y temibles espolones, dos misiles tierra-tierra, situados sobre sus aletas. Además, su frontal va protegido con unas temibles defensas, que hacen trizas el blindaje de cualquier oponente en una embestida o en un choque. 

Los tubos de escape, sobredimensionados de base en un gasser, han sido modificados para poder descargar humo y dificultar la visión de sus rivales. 
Vista superior del Gallo. Su apariencia achatarrada y sucia, aunque esté hecho a trozos, no debe hacer que te confíes. Es uno de los rivales más temibles a los que te puedes enfrentar en nuestra Death Race. 
El Gallo se nutre de piezas de un desguace horrible, donde los vehículos agonizan lentamente, cual cementerio de elefantes. 
Los materiales que hemos usado en esta ocasión son más o menos los mismos que en las anteriores, pero no está de más repasarlos. He utilizado plasticard para los blindajes frontal y posterior de las ventanillas, y para el bloqueo de la puerta derecha. La mosquitera, como siempre, para las ventanillas laterales. Los misiles pertenecen a una maqueta de un avión de escala 1:72 de la Segunda Guerra Mundial. Por último, los enormes tubarros de los tubos de escape son los disipadores de calor de sendos rifles de plasma del WH40K. En cuanto a la pintura, esta vez me he cebado todavía más en los efectos de deterioro de la pintura. Al utilizar tres tipos de color distinto en la carrocería, unificados por los embellecedores rojos, se ha conseguido que la apariencia de chatarra sea todavía mayor. 
Si quieres ver más vehículos, no dudes en visitar nuestras anteriores entradas sobre la Death Race.
Nada más, espero que os haya gustado el nuevo asesino de la carretera que hemos incorporado a nuestra carrera de la muerte. En breve volveremos con nuevas ideas. Hasta pronto, y ¡feliz verano!

miércoles, 2 de julio de 2014

La Carrera de la Muerte (Death Race): Muerte a gritos.


Desde la LADA volvemos por nuestros fueros. Hoy os presentamos dos nuevos competidores en nuestra Carrera de la Muerte, "El Bogavante" y "La Llorona".
"El Bogavante" es un hovercraft monoplaza que apareció un día dentro de una bola de plástico, de esas que se les dan a los niños para que se callen en los bares y restaurantes. Como no puede ser de otra manera, hice de descuidero, y me apropié del juguete al que ya le veía ciertas posibilidades para transformarlo. Lo único que hice con él fue limpiarle las pegatinas, algo de blindaje en los parabrisas con plasticard, y dos miniguns sobre su techo, hechos con despieces de matrices de plástico. 
El tema de si un hovercraft puede ser usado o no en una Carrera de la Muerte es polémico, ya que a la par que puede atravesar prácticamente cualquier tipo de obstáculo, o salvar manchas de aceite, no parece que sea muy apropiado para embestir a otros vehículos. Tampoco su faldón de sustentación, ni sus hélices direccionales parecen muy resistentes a daños o disparos. Por otro lado, hoy en día, numerosos ejércitos utilizan deslizadores, tanto para acciones de desembarco, asalto o incursión. Pros y contras han sido tenidos en cuenta, y una vez robado el juguete pasó a convertirse en un nuevo competidor en la Death Race: EL BOGAVANTE. 
Una vez justificado lo injustificable, hablemos de otra cosa. La pintura ha sido diferente a las anteriores, ya que, aparte de ser menos planos, he intentado perfilar más formas y líneas, además de pintar, sin excesos, marcas de óxidos y daños.


Al ser un aerodeslizador puede sobrepasar cualquier tipo de terreno sin tener que disminuir la velocidad y sin consecuencias.
Una de las partes más delicadas y más difíciles de blindar son las gigantescas turbinas que propulsan hacia delante nuestro Bogavante. 
Vista trasera lateral de nuestro Bogavante
Todo el mundo conoce la rima del Bogavante. Según ella, no tienes escapatoria.
El segundo de nuestros vehículos de hoy es "La Llorona". En nuestra página de facebook, realizamos una encuesta para buscarle un nombre a nuestro nuevo monstruo mecánico, del que realicé un boceto para ver como quedaría con un sistema de armamento poco convencional.

Así es como debería quedar nuestra Chevy del 62. 
Hubo diferentes sugerencias, como "Chupapús", "Banshee", "La Voz", "El Atila"... Y parecía que se iba a quedar con Banshee al final, pero, habiendo decorado la mayoría de los coches con sus nombres en castellano, me daba un poco de pena bautizar a esta preciosidad de forma distinta a la de sus hermanos, y al final pasó a llamarse como el espíritu de esa mujer que ronda las calles buscando a sus hijos. En nuestro caso, "La Llorona" es una Chevy del año 1962 de escala 1:64 de Hot Wheels. En entradas anteriores expliqué cual es el proceso para desguazar, limpiar y pintar estos coches. Si queréis ver los modelos anteriores o un informe de carrera, pinchad en el siguiente enlace.
Bien, pues a esta Chevy le añadí un generador trasero, hecho con restos de un mech de Dust Tactics, dos enormes cilindros gemelos que aparecen a través del capó, y un gigantesco y maléfico altavoz, procedente de los restos de WH40k que tengo por casa. La cuchilla que lleva como arma frontal está hecha con el trozo de resina sobrante de un molde de sellos de pureza de Forge World. 
¿Cómo funciona este arma? Pon la imaginación a funcionar. Puede ser un rayo sónico hiperamplificado que destruye a sus enemigos, que aturde a los conductores rivales, o, simplemente, dispara. "La Llorona" es una máquina de matar terrible, y en breve tendremos por aquí las reglas.
Veamos una serie de fotografías de "La Llorona", ya a todo color:

El altavoz de la llorona, por donde va emitiendo su aterrador sonido. También se pueden apreciar la terrible plancha de acero soldada al chasis y que corta todo lo que se encuentra a su paso. 

Vistas de ambos laterales de nuestra Chevy preparada para la Carrera de la Muerte. 
Vista cenital del vehículo, donde se pueden apreciar con detalle todas las modificaciones realizadas en él para esta competición letal.
El plasticard y la mosquitera dan para mucho en estos cochecitos.
Detalle de la rotulación del coche, que no aparenta lo terrible que es esta bestia del asfalto.

Espero que os hayan gustado estas dos incorporaciones a nuestra colección de autos locos. Pronto los mostraremos en acción en un terrible escenario. Hasta la semana que viene. ¡Feliz verano!

martes, 30 de julio de 2013

La Carrera de la Muerte (Death Race). Nuevos pilotos.



Muy buenas a todos, hoy tenemos una nueva entrada relacionada con la Carrera de la Muerte, en la que veremos un par de fantásticos autos que compiten, rivales absolutamente implacables. Os voy a presentar a dos nuevos asesinos implacables, "El Que Más" y "Lemmy".

Este cochecito de Hot Wheels tiene la peculiaridad de que la carrocería es de plástico y la parte del chasis de metal. La única diferencia en la preparación para pintarlo es que se utilizó alcohol en lugar de disolvente. El plástico y el disolvente se llevan bastante mal. 

Aquellos aficionados al Heavy Metal ya os podéis hacer una idea de dónde ha salido la inspiración para darle nombre a este coche. Armado con una "impaciente", y dotado de unas terribles púas de acero que le sirven para embestir a sus rivales, "El Que Más" ya está listo para correr en la peligrosa "Death Race".
Este coche tiene las particularidades de que la carrocería es de plástico y que tiene el techo decorado con el símbolo de la LADA, nuestra ya conocida Liga Albaceteña de Destrucción Automovilística.  

Como dije en la anterior entrada, estos cochecitos dan para mucho a la hora de hacer trabajos a mano alzada. Hay gente que usa calcomanías. He visto, incluso, que hay papel en el que se puede imprimir cualquier dibujo en papel de calcomanía y luego pasarlo a los coches, con unos resultados fantásticos. Sinceramente, me divierte más pintarlos a mano.

En la siguiente se puede observar a gran detalle el trabajo primoroso realizado sobre el capó de "El Que Más":

Emblema primigenio de la LADA, todavía sin su leyenda y sin el neumático que rodea el cráneo, las bielas y los pistones. 

Esta decoración se realizó antes de que apareciera nuestro logo definitivo, por lo que tiene algunas diferencias. 

El segundo coche de nuestra Carrera de la Muerte es Chevrolet Chevelle SS de 1970, armado con una enorme Cal. 50 de la Segunda Guerra Mundial. Lleva sobre el capó unos cráneos humanos flanqueando una enorme calavera de longhorn tejano. Os presento a "Lemmy":




Este mortífero competidor de la Death Race también tiene su propia decoración en el capó y en la puerta lateral. Llamándose "Lemmy", ya os podéis imaginar que tipo conduce este automóvil, y qué ha ordenado que le pinten para que sea reconocido por el público:


En la siguiente imagen se puede apreciar el fantástico perro que sirve de símbolo al piloto:


Evidentemente, como no podía ser de otra manera, el "Lemmy" lleva sobre su techo el terrible logo de los Motorhead. Os pongo una fotografía aún más en detalle:

El logo de Motorhead que está sobre el capó del "Lemmy" está pintado de una manera simple, en blanco, para aumentar la sensación de salvajismo del piloto. Al estar tan aumentado se aprecian los fallos, pero también se pueden ver todos los detalles. La sensación que produce me ha convencido. 

Con esto finalizo mi presentación fotográfica por hoy. Esta tontuna de modificar los cochecitos de Hot Wheels da para mucho, y entre otros tengo pensado hacer el Interceptor de Mad Max, para un amigo fan, que se llama Juan, diseñador del logo de la LADA. También tengo en el desguace unas cuantas máquinas de obra, como una retroexcavadora, una hormigonera, una alquitranadora (sí, yo tampoco me lo creía cuando la vi en el chino, y encima a escala) y un bulldozer, todas ellas para hacer el escenario de una carrera en obras. Todo ellos en escala 1:64. 

Durante este mes de agosto nos tomaremos unas falsas vacaciones, aunque habrá entradas. Seguiremos con la Carrera de la Muerte, presentando los marcadores, las reglas opcionales y POR FIN, las camisetas de la LADA, con sus medidas, para que todo el mundo pueda tener una maravillosa camiseta de la Liga Albaceteña de Destrucción Automovilística, junto con una nueva edición de la del logo de Freakland Scenics. ¿Qué friki que se precie no querría tener una? La mia va a estar lista para llevármela de vacaciones, a ver si me para la patrulla de carreteras. 


miércoles, 3 de julio de 2013

La Carrera de la Muerte (Death Race). Boxes


Hola a todos:
¿Quién no ha jugado con cochecitos? Todos de críos hemos disfrutado de nuestras propias carreras por los pasillos de casa. Ahora, con cierta edad, mejor hacerlo con el parapeto de un reglamento ante preguntas indiscretas.

El juego consiste en emular la acción que supone pelear con coches artillados y blindados por ser el último en sobrevivir en un circuito infernal. De ahí que se llame la carrera de la muerte.
No tengo que decir que somos aficionados a las películas postapocalípticas. De hecho, tenemos teorías de por qué la población se vuelve punky tras el fin de los días, pero eso es otra historia. Volviendo a las pelis postapocalípticas, las mejores de coches son Mad Max. Ahí hay un filón, y muchos juegos intentaron aprovecharse del mismo. También tenemos Death Race 2000, o la nueva de Death Race, o Death Proof. ¿Alguien se acuerda del Car Wars? Ese juego comió polvo en muchísimas estanterías. Para esta ocasión estamos jugando al Death Race y al Outrider.

El Death Race, como he dicho antes, os lo podéis descargar gratuitamente en su página web. El Outrider cuesta cinco dólares, y te lo envían con todas sus ampliaciones al correo en pdf.
El primero de ellos tiene un reglamento de dieciséis páginas que está en proyecto. Los movimientos de los coches se realizan en pulgadas y tienen una herramienta que calcula las dificultades de giro para las maniobras; incluye reglas de armas, colisión, derrapes y trompos. Los coches están pregenerados.
El segundo, todavía por explorar, funciona de manera parecida al Wings of War. Es decir, tu coche lleva una carta debajo (cosa que me repele sobremanera), y las cartas de maniobra indican en que posición va a quedar el mismo. Trae el mismo kit de reglas que el anterior, pero el apartado gráfico, está mucho más trabajado aunque no es necesario. Ambos reglamentos se juegan con coches de escala 1:64, lo que facilita mucho las cosas, ya que los de Diecast de Hotwheels hoy en día se encuentran a patadas.
El tema está en que, como siempre, no se sabe por qué, se empiezan a remover viejos proyectos e ideas a las que se suma gente de manera espontánea. Así que buscamos reglamentos, y, antes casi de leerlos, ya teníamos más de una decena de cochecitos en nuestro poder.
Hoy me voy a centrar en cómo trabajar los coches para poder transformarlos en un auténtico guerrero de la carretera. Mis disculpas a los coleccionistas, no es mi intención herir sensibilidades destrozando lo que ellos consideran joyas. La culpa la tiene el dinero. Cada uno puede comprar cosas y hacer de su capa un sayo.

1. Lo primero es elegir los coches.
El más macarra, el más bonito, el que más te guste. Yo no soy un experto en coches americanos, aunque se lo que es un muscle car, un Hummer,o una pick-up. Todos ellos son espectaculares. Ten en cuenta que lo vas a desmontar y va a acabar en el bote de disolvente, así que no te enamores mucho de la pintura. Si te va a dar pena, déjalo y compra otro. Lo ideal sería comprar un agresivo deportivo, un muscle car, tipo Ford Falcon, Dodge Charger, Camaro o Gran Torino,  una pick-up, y un todoterreno tipo Hummer. Así tienes variedad y puedes adaptar los modelos al perfil de los coches. Piensa en la transformación que vas a hacer antes de llenar tu cesta de la compra.

2. El desguace.
Os aseguro que no se como de pequeño era capaz de desmontar a porrazos un bicho de estos. Van bien asegurados, pues el metal de la carrocería va remachado al fondo del coche, con dos puntos de unión. Es necesario taladrar o fresar esos remaches. No hay otra forma. Con una fresa de metal y un minitaladro deshago el remachado, y así libero carrocería, asientos y fondo. Ten cuidado cuando trabajes con la fresa o el taladro porque el fondo del coche suele ser de plástico, y si se te va lo marcas. Para volver a montar el coche basta una gota de pegamento en cada uno de los antiguos remaches, y el coche ya no se desguaza. Se va a dedicar a correr por un circuito ficticio, no por el pasillo de una casa a manos de un energúmeno de seis años. Aguantará.
En esta imagen se pueden ver los remaches ya trabajados. Como podéis ver, sólo le hemos quitado la cabeza, para que salga la carrocería. Hay quien los taladra para luego poner un tornillo cuya cabeza sustituya al antiguo. 


En esta foto se pueden diferenciar las cuatro partes que suelen componer estos cochecitos. De izquierda a derecha, el fondo del coche con las ruedas, asientos y cromados, cristales y carrocería. 

3. Despintado.
La carrocería, que es de metal, va directa al bote de disolvente. Es mejor dejarlos un día entero, y, dependiendo de los colores, salen mejor unos que otros. Si despintáis un coche comprado en un todo a cien, veréis la diferencia de calidad entre la pintura de uno de Hotwheels y un cualquiera.
Tened cuidado de que el disolvente no os caiga en las manos, utilizad unas pinzas de metal para sacarlos. Con un cepillo de alambre fino se terminan de limpiar los restos de pintura. Lavadlos con agua y jabón. Después se lija para quitarle imperfecciones, y se vuelve a limpiar con agua y jabón. Todo este proceso se debe hacer en un lugar con buena ventilación. Los vapores del disolvente son fuertes... y tóxicos.


La primera tanda de coches en el bote de disolvente. Se puede apreciar  cómo  la pintura se va degradando y se levanta del metal.

Esta es la carrocería de nuestro Chevrolet Chevelle Super Sport de 1972. Una vez  despintado y lijado quedan como pulidos. 

4. Resto de piezas: 
En ocasiones las rejillas frontales y los paragolpes van cromados (son coches americanos, por Dios), y forman parte de los bajos del coche. No es necesario despintarlos. Tampoco los asientos ni el salpicadero. Sólo lávalos. De momento dejamos aquí el proceso de pintura.

5. La transformación.
Al estar en escala 1:64 hay piezas de la escala 1:56 que pueden adaptarse, incluso material de la 1:48, o de la 1:72. Haz pruebas. Te aconsejo que tengas a mano unos cuantos trozos de Easy Mold y masilla verde o Miliputt. Es muy sencillo de usar, y te proporcionará una gran cantidad de piezas que, aunque no tengan la calidad del original, sirven perfectamente para lo que queremos. Mi consejo es que no le pongas lo primero que pilles al coche. Piensa en una estética particular, que tendrá que ir acompañado por una configuración de armas adecuada. Vale que pudiera ser que un Corvette llevase un 88 mm, pero mejor unas ametralladoras más refinadas. Remueve un poco tu cajón de sastre.
El plasticard es una opción muy aconsejable, ya que podemos hacer con él alerones, planchas de blindaje, etc. Si tenéis un poco de mosquitera os puede servir para hacer redes y refuerzos para las ventanas.
Tened también mucho cuidado con el pegamento. Si usáis de más, correrá por encima de la carrocería, y dejará una marca, que luego, al pintarlo, se notará. Tened algo de papel absorbente a mano.
El metal con el que están hechos los coches no tiene ningún problema para lijarlo, taladrarlo o enmasillarlo. La lija de acero del cero le va estupendamente.

Este es nuestro Chevelle SS.  El blindaje del parabrisas está hecho con plasticard. En el capó lleva dos calaveras  humanas en unos pinchos flanqueando un cráneo de un longhorn. Como armas lleva una cal. 50 que el piloto dispara con un mando en el volante.

Este es un Doorslammer. Un enorme cráneo con unos enormes cuernos hablan de la personalidad de quien lo conduce.  Se ha instalado una torreta con servos electrónicos y sistema de puntería que le da un ángulo de tiro de 360º.  Como véis, el plasticard y la mosquitera hacen un trabajo genial como blindaje y rejillas.

6. Imprimación.
La pintura debe ser muy resistente, pues en este caso se trata de miniaturas que rulan. Así que, para uniformizar superficies y que nuestra imprimación quede perfecta, damos una capa de barniz mate (purity seal), a todas las piezas del coche, tanto exteriores como interiores. Después imprimamos en negro, también con spray, y volvemos a dar otra capa de barniz mate encima. Parece mucho, pero os aseguro que es una imprimación muy resistente. Tened en cuenta que el coche todavía no está montado, y así debe seguir hasta que lo hayamos pintado. Si no queréis que las llantas queden imprimadas en negro, haced lo siguiente: Cortad tiras de cinta de carrocero de un centímetro y medio de ancho por cinco, más o menos, y las ponéis sobre las ruedas cerrando la cinta sobre la llanta. Una vez que hayáis imprimado el coche, podéis retirarlas. 

En esta foto, ya sobre la mesa de juego, se puede apreciar como ha quedado una imprimación perfecta.  Con el sistema de enmascarar con la cinta de carrocero se cubrieron las ruedas, y el naranja metalizado de las llantas se ha salvado.

7. Pintura.
Bien, no queda nada más y nada menos que el último paso, el de la pintura. A veces no nos llega la inspiración, o simplemente no damos con la tecla. En el caso de los coches equivocarse es peliagudo, ya que  al haber hecho la transformación, el despintado se complica, pues podemos destrozar los añadidos. Hazte un boceto y prueba configuraciones en un papel en sucio antes de ponerte. Un apartado en el que estoy empezando a trabajar es el de la mano alzada. Estos coches pueden llevar aerografías, con el nombre del coche, del piloto, una pin-up, o cualquier símbolo agresivo que se nos ocurra (tigre, cobra, león, calaveras, revólveres...). Esto es un añadido de calidad a nuestra pintura. 
Por cierto, le damos, una vez terminado, otra capa de barniz mate. Ya están listos para jugar. 

Preciosa fotografía de nuestro "Islero 2000", como fue bautizado por un amigo con mala idea. El cobre metalizado combina perfectamente con el crema del techo y de los cuernos, al igual que con el verde de la cresta. Toda una macarrada de coche.
Otro competidor en la Carrera de la Muerte, ya terminado. Se trata de un Chevrolet Chevelle de 1964, con sobrealimentador. Se le han instalado unas ametralladoras en la parte superior. El conductor ha elegido un nombre  para su vehículo un poco obtuso.

Espero que os parezca interesante este tutorial. En una próxima entrada dedicada a ésto veremos cómo funciona el sistema de juego del Death Race, así como las virtudes, defectos y posibles mejoras que podríamos hacer con él, como marcadores y escenografía. También más fotografías. Hasta pronto.