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lunes, 8 de marzo de 2021

Frostgrave: la aprendiza del taumaturgo

Han pasado muchos meses desde la última entrada del blog, allá por junio de 2020, año que seguramente recordaremos todos, pero no vamos a recrearnos en los malos tiempos vividos y sí esperamos retomar el blog con nuestras miniaturas pintadas, partidas jugadas e ideas sobre este mundillo.

Vamos pues con una pequeña actualización, presentando a una aprendiza para el mago más cascarrabias de todo Felstad, ya visto anteriormente en otras entradas: El Mago Gris, y en esta entrada ya menciono que le he encontrado una aprendiza, y ojo que está fechada en 2016...



Pues como iba diciendo y retomando mis palabras de hace casi cinco años, al final la aprendiza se ha unido a la banda del mago (será para celebrar que ha salido una segunda edición del juego). Como veréis su atuendo es parecido, aunque ella viste con ropas más coloridas que las del viejo. Sin duda son muy importantes los gorros de mago acabados en punta, que ayudan a concentrarse a la hora de lanzar los hechizos.


La miniatura de nuevo es de la marca Reaper, de la gama Dark Heaven Legends y de metal. Modelada por Bobby Jackson. Destacaría los ojos, un poco exagerados en su modelado pero que se han pintado más pequeños, para que no desentone su cara junto a otras miniaturas. El resto del modelado es sobrio pero muy adecuado para representar una bruja o una hechicera clásica.

Como podéis ver en la imagen inferior, la gama de colores es muy sencilla, el morado y el gris azulado que casan tan bien y el color cuero claro para los correajes. 
 

Todavía nos queda ponerla a prueba en una partida de Frostgrave, que también nos servirá para estrenar la mencionada nueva edición del juego. Mientras tanto os lanzo una pregunta para los que la hayáis probado, ¿que cambios os gustan más de la edición? ¿Llenar la mesa de matones y ladrones a coste cero? ¿los nuevos hechizos? ¿algún escenario en particular?

Y recordad que podéis seguirnos en Facebook (aunque actualicemos poco, todavía estamos por allí).

martes, 6 de septiembre de 2016

Frostgrave: Freakland en Felstad: Por un puñado de euros...

Esta entrada vuelve a indagar en el juego Frostgrave que Osprey está explotando tan bien (recordad que ya han salido 2 ampliaciones y en noviembre de este año aparecerá la tercera), no desde el punto de vista de las reglas o el universo que desarrolla el juego si no en dónde más nos duele: el bolsillo.

Desengañémonos, los juegos de miniaturas no son baratos, los precios de las miniaturas suelen ser elevados y es necesario siempre el desembolso de una buena cantidad de miniaturas para poder comenzar a jugar. Evidentemente hay diferencias y aunque las comparaciones son odiosas, no podemos dejar de pensar en cuanto cuesta un ejército para jugar a Warhammer 40.000 o Warhammer Batallas Fantásticas y cuanto necesitamos para jugar a Frostgrave.

Frostgrave es un juego de fantasía medieval clásica, con un pequeño número de miniaturas por bando (11 normalmente, 13 ó 14 en casos excepcionalmente raros) lo que ya es un gran punto a favor si buscamos un juego que no suponga un desembolso grande de dinero. Como el juego se centra en un mundo de fantasía clásico hay cientos o miles de miniaturas distintas que potencialmente pueden usarse, desde los clásicos de Citadel que ya hemos visto en este blog como las que North Star ha editado para el juego, pasando por el ingente catálogo de Reaper, el más que recomendable catálogo de Hasselfree Miniatures o el de Otherworld Miniatures, que siempre nos deja encandilados con sus miniaturas.

En Frostgrave hay dos tipos de miniaturas, los lanzadores de hechizos (magos y aprendices) y el resto. De magos y aprendices Emilio nos hablará en breve, así que voy a meterme yo con mi experiencia personal en qué miniaturas usar para los secuaces.

North Star sacó junto al juego una caja de secuaces que por 20 libras nos proporcionaba 20 soldados multicomponente de plástico. Tipos abrigados y con combinaciones de armas suficientes para hacer cualquier perfil que queramos (a excepción del perro), armas de mano, ballestas, alabardas y espadones, entre otros. Para el jugador novato es una estupenda opción, yo incluso participé en la compra de una caja entre 4 personas para luego repartirnos las matrices. La relación calidad precio es estupenda, y os permitirá combinar las piezas sobrantes con otros kits, como por ejemplo los de cultistas de North Star o los milicianos del Imperio de Games Workshop.

Un thug (matón) montado con la caja de secuaces de North Star. Sencillo y económico.
Otro matón, este tiene piezas combinadas de North Star junto con otras de Games Workshop.
Se le han añadido bolsas y sacos, quien sabe si en algún momento llegará a ser un cazador de tesoros.
Los ojos no estaban pintados en el momento de hacer la foto, ¡horror!
Combinando miniaturas de metal con piezas de plástico se pueden lograr resultados interesantes. El estandarte de los
grandes espaderos del Imperio de Games Workshop pasó a empuñar un hacha y una maza. Hará de capitán o de caballero.

Un arquero, aunque mas bien su equipo sugiere que se trata de un rastreador (tracker). Combinación del cuerpo de las
sufridas milicias imperiales y brazos y cabeza de North Star.
 Otra opción es, evidentemente, echar mano de otras marcas. Desde el gigante Games Workshop/Citadel Miniatures, hasta las marcas mas modestas como estos personajes de Game Zone que llevaban años esperando su momento de gloria en una olvidada caja de restos. Sencillos y perfectos para hacer de thugs (matones), peleones y duros, y baratos tanto en el juego como en su compra.

Thugs de Game Zone, en su simpleza está la gracia. Pintados son la turba perfecta.
Para terminar la entrada, y emplazaros a la siguiente, otros modelos muy interesantes como son los no-muertos de Reaper (del que podéis ver aquí un espectro o un lich, pero tienen una gama extensísima) y un ladrón de Otherworld. Si la calidad de estas miniaturas es excelente (y tienen un toque de fantasía retro que a mi personalmente me encanta) el precio es algo mas elevado que el de otras alternativas. En estos catálogos podemos encontrar miniaturas perfectas para representar a personajes carismáticos como los ladrones o a los archienemigos como el Lich Lord. Sin duda si no tuviera limitaciones de presupuesto mi elección sería hacer una banda sólo con miniaturas de este estilo, pero quizás la gracia también está en combinar unas colecciones con otras. 

El Lich Lord ha sido pintado con colores fríos, aunque es posible que necesite algo mas de iluminaciones.
El ladrón es de Otherworld y lo veréis en la próxima entrada.
Esto es todo por esta semana en la que hemos vuelto de nuestras vacaciones. Esperamos veros por Facebook.

Cinco secuaces dispuestos a luchar por unas pocas monedas de oro.
Básicos en el comienzo de las exploraciones en las ruinas de Felstad. 

martes, 10 de mayo de 2016

Frostgrave: Freakland en Felstad. Teletransportadores

Ilustración de Dmitry Burmak
Hola a todos:
Aquí estamos de nuevo con el Frostgrave. Estamos de enhorabuena, además, porque parece que la campaña de mecenazgo para publicar el juego en nuestro idioma va viento en popa. Podéis visitar la página de HT Publishers y apoyar. 

Hoy, sin embargo, desentrañaremos qué tiene que ver esta imagen con nuestro juego favorito (de los últimos tiempos): 

Todos los que jugamos a esto de los muñecos tenemos una capacidad que, algunos, confunden con el famoso síndrome de Diógenes. Pero eso no es cierto. Lo que tenemos es una capacidad, más allá de la percepción de un ser humano corriente, que consiste en ver fortalezas en los trozos de corcho, murallas de cartones, árboles en alambres; sembrados en felpudos, bandejas de movimiento en... En fin, que somos capaces de aprovechar cualquier cosa para nuestra maravillosa afición.
Así que, por oficio o por casualidad, cuando vimos el mecanismo que hace funcionar a este corrector, una gran oportunidad se abrió para nosotros. ¡Nos vamos a hacer unos teleportadores para el Frostgrave! 

Mientras esperan en la cola eterna del pintado, dos hechiceros examinan los componentes de los nuevos teleportadores. 

Resulta que los mecanismos de estos cacharritos están llenos de ruedas dentadas, algo que viene genial para cualquier escenario de ambientación steampunk. ¿Y por qué no para Frostgrave? Podía imaginar que la ciudad tiene una tecnología arcaica, imbuida de poder mágico. Mecanismos capaces de trasladar un individuo de un lado a otro de Felstad. Los magos que ahora visitan la ciudad para adquirir conocimientos y saquear no conocen los hechizos ni técnicas para elaborarlos. Sin embargo, de vez en cuando, se encuentran algunos que funcionan. 
Una vez hallada una justificación racional, pasamos a elaborarlos. 
Básicamente, el corrector lleva tres ruedas que se pueden extraer, cortar y colocar como te de la gana, para que representen parte del mecanismo de teleportación que ha quedado al descubierto entre la escarcha de Felstad. A mí me los regalan ya gastados. Así que, teniendo en cuenta las indicaciones del escenario titulado "The Keep", que aquí vamos a traducir como "El Torreón", los teleportadores deben tener un diámetro de 2".

Aquí se puede apreciar lo complicado e inexplicable de los mecanismos que hacen funcionar los teleportadores
Lo que hicimos fue recortar unas bases de cartón piedra con ese diámetro y empezar a pegar al gusto piezas extraídas de nuestros correctores. Tuvimos en cuenta que las peanas de las miniaturas deben apoyarse, por lo cual no les dimos una altura considerable, sino que primamos la jugabilidad. 
El escenario plantea la siguiente situación. De un torreón en ruinas sólo quedan los mecanismos de teleportación, que se colocan en cruz, a 12" del centro del tablero, sobre terreno despejado y a nivel del suelo. La mesa es de 3x3 pies. Cada vez que una miniatura termina su movimiento sobre uno de estos discos, debes tirar, y puedes ser transportado a cualquiera de los otros tres, o quedarte en el que estás. Nosotros hemos jugado de diferentes maneras este escenario. Por ejemplo, una vez interpretamos que sólo tocando la peana del teletransportador, éste se activaba. Otra vez acordamos que la miniatura tenía que estar completamente dentro del diámetro del artefacto. Las reglas no aclaran esto. Lo que sí dicen es que cuatro tesoros están colocados en el centro de los teleportadores, y los otros dos en el centro del tablero. Estas reglas convierten el escenario en uno de los mejores del manual básico de Frostgrave. Es divertidísimo. 

Aquí están los cuatro teleportadores necesarios para el escenario, listos para imprimar y pintar. 
No os tengo que decir que las barbaridades que pueden suceder en "El Torreón" son de aúpa. Bárbaros que esperan que se active el teleportador, con el mandoble preparado, y que matan todo lo que sale. Demonios que son enviados a través de ellos; caballeros que intentan llegar al combate que está situado al otro lado de la mesa y que nunca sacan la tirada adecuada. Magos que de repente se ven rodeados de enemigos, y guerreros solitarios, como el legendario bárbaro "Mataperros", que es capaz de aparecer en mitad de la banda enemiga, escamochar a la mitad, y salir indemne. 

Aquí tenéis al "Tito Argáil", con el mandoble preparado por si aparece cualquier cosa. Los bárbaros y sus supersticiones. 
Los teleportadores se pintaron muy básicos, con colores metálicos y algo de efecto nieve y vegetación seca. Nada de complicaciones. Aún con poco detalle, funcionan perfectamente. 


En esta última fotografía se pueden apreciar los teleportadores ya terminados. Como veis, los mecanismos de los correctores dan el pego para simular mecanismos con ruedas dentadas para cualquier artefacto de tecnología arcana o ambientación steampunk.

Esperamos que os haya gustado la entrada. La semana que viene más. 
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martes, 1 de marzo de 2016

Frostgrave: Freakland en Felstad

¡Hola a todos!
Lo pongo entre exclamaciones porque llevaba sin publicar una entrada en el blog desde hace más tiempo que la vergüenza me deja decir. He de dar las gracias a mi compañero y amigo Héctor Bolívar, que ha mantenido el blog vivo, y a mí en el ajo. 

Ilustración de Dmitry Burmak para la portada de Frostrave: Fantasy Wargames in the Frozen City. Como es característico de los libros de Osprey, la edición es cuidada y las ilustraciones son impresionantes. 

No hace mucho que salió un juego de mesa llamado Frostgrave. Ahora ya hay una ampliación seria, llamada Thaw of the Liche Lord, con diez escenarios y nuevos personajes, y dos miniampliaciones, el Sellsword y The Hunt for the Golem. Hay una gama de miniaturas que se venden y se precompran a través de las campañas de Nickstarter hechas por North Star Miniatures, y los manuales físicos los publica Osprey. Hasta ahí, todo pinta bien. 

Aquí tenéis a parte de mi banda de Frostgrave. De izquierda a derecha tenemos a Bardo (archer), Hombre Verde (infantryman), Leñador (infantryman), la hechicera sigilista, Légolas (archer) en primer término; el aprendiz, justo detrás, a Cuernecitos (infantryman) y a la ladrona. 

La idea de Joseph A. McCullough no es nueva. Una ciudad abandonada llena de monstruos y peligros, hasta la que llegan las bandas de mercenarios en busca de tesoros y fortuna. Se juegan escaramuzas entre bandas de 10 a 12 miniaturas. Tienes un presupuesto inicial para hacerte las bandas... Hace falta un montón de escenografía. Como digo, esta definición no es nueva, y, de hecho, podría aplicarse al Mordheim, esa joya de Games Workshop abandonada por su propia madre, que ha estado campando como un huérfano por las mesas de juego. Y claro, así ha pasado, otros lo han recogido, y con gran acierto.

El Frostgrave pone el punto fuerte donde flaqueaba el Mordheim, en la magia. Todos los que hemos jugado al Mordheim y llevábamos un mago, sabíamos que valía para bien poco. Y claro, si eran los magos los que buscaban piedra bruja, ¿quién mejor que ser el propio hechicero el que está al mando de la banda? Así, en Frostgrave el mago y su aprendiz son los héroes que contratan a la sufrida pelagra prescindible, y sí, aquí los hechizos, bien elegidos, son lanzables y útiles. Nada más y nada menos que con ocho hechizos comienza un mago. El aprendiz puede usar los conjuros de su mentor, así que cada turno de juego podemos intentar un hechizo dos veces. 
La hechicera Morena, sigilista y resistente al frío por naturaleza, es una gran experta en extraer tesoros de la ciudad de la escarcha. 

El número de mercenarios es limitado. En tu primera partida tu banda no puede superar, incluyendo la pareja mágica, la decena. Los recursos son limitados, por lo que sueles empezar con una banda de la más baja estofa, llena de matones, de ladrones y de perros, el saldo de las contratas. Las diferencias en el perfil son bastante... difusas. Uno de los mejores guerreros que puedes contratar pega con +4, un matón pega con +2, y un perro con +1. Y aquí llegamos al primero de los temas que puede hacer más espinoso, e incluso incomprensible, jugar al Frostgrave: El D20.

Frostgrave utiliza dados de 20 caras. Ahora imaginad que tiras un d20 y sumas 4, o tiras un d20 y sumas 2. ¿Quién dirías que gana? Bastante difícil de acertar. El tema no es baladí, porque prácticamente cualquier personaje de clase baja puede matar a otro superior si el d20 le sonríe, y al otro lo hunde. Esto fue objeto de animadas polémicas en nuestro grupo de juego, pues echábamos partidas de prueba y pasaban cosas de lo más irrisorio. Los personajes tiran un d20, suman su bono de ataque y comparan. El que gana obtiene un total de daño similar a la tirada más su bono, añadiendo el modificador al daño del arma, si lo tuviese. Un bárbaro (+4) que saca un 1 (y vale 100), se come una galleta campurriana si un matón (thug, 20 puntos) saca una tirada de éxito, y no estamos hablando de un 20 únicamente. Dicho esto, la suerte es un factor que domina el Frostgrave... Aunque no del todo, seguid leyendo. 

Este azar que hace que el juego sea impredecible se amortigua en gran parte jugando en campaña. Desde aquí os animamos a que limitéis las partidas de iniciación, y os pongáis cuanto antes a jugar y a contabilizar escenarios. Los mercenarios son fáciles de recuperar tras las partidas si quedan fuera de combate, y es difícil que mueran los magos. Los recursos que vas a conseguir en una partida en la que obtengas un empate van a ser suficientes, no sólo para reemplazar las bajas, sino también para comprar mejores soldados. Además, subirás de nivel al mago y al aprendiz, y los hechizos saldrán más facilmente. No busquéis hechizos difíciles al principio, id a las dificultades básicas. Así veréis que los magos pueden hacer cosas. 

La Morena Hechicera y su fiel aprendiz, que anda a tientas por las heladas calles de Feldstad acompañando a la maga en las más desmesuradas aventuras. 
El segundo tema que puede llamar la atención es que los mercenarios no suben experiencia, sólo el mago y el aprendiz. Esto puede parecer un fallo garrafal, pero, si juegas en campaña, pronto un matón puede pasar a infante, y un infante a cazador de tesoros. En pocas partidas tu banda de matones, ladrones y perros será una banda con caballeros, bárbaros, tiradores, infantes... Quizá sigo echando en falta la experiencia de los mercenarios, pero creo que se solventa bien si piensas de esta manera. ¿Acaso las figuras del Mordheim acababan siendo representadas por las figuras con las que se empezó la campaña?
El Frostgrave tiene otra ventaja. Las bandas son todas de humanos. Mejor dicho, no son humanos, son lo que tú quieras que sean. Puedes llevar matones enanos, goblins, halflings, elfos, orcos, humanos... Puedes hacer mezcla, y puedes comprarte o utilizar aquella figura que tanto tiempo llevas esperando sacar a una mesa de juego, pero que nunca había salido porque no concordaba con tal o cual ejército o banda. 
Ah, un último consejo, y el más importante. No juegues con quien no juega a divertirse. A todos nos gusta ganar, pero este es un juego pensado para solventar una partida en dos horas e ir viendo lo que sucede con los personajes. Las acciones son espectaculares, y has de aprender a disfrutar las barbaridades, los combates y maldades mágicas, tanto las tuyas como las del contrario. Legendarias son ya las hazañas del bárbaro "Mataperros", del "Tito Argail", o de las aprendices que son capaces de lanzar nubes de mosquitos a troche y moche. 

Concluyo ya, animándoos a que probéis este juego, que en relación calidad-precio es de lo mejorcito. Hazte, eso sí, con una buena cantidad de escenografía, y empieza a sacar tesoros de la escarcha. 
No estoy acostumbrado a escribir tanto, y otros afanes me necesitan. En la próxima entrada os enseñaré como hacer los teleportadores para uno de los escenarios del libro básico al más puro estilo steampunk con correctores de cinta. En próximas entregas os enseñaremos nuestras bandas con más detalle, y os iremos narrando las barbaridades que han ido sufriendo y gozando. 

¡Hasta pronto!
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