martes, 28 de octubre de 2014

Entre suburbios: Creando escenografía para Infinity I

A veces los proyectos sencillos son los mas efectivos. Y lo decimos desde Freakland, que nos hemos montado desde una mesa con abetos fabricados completamente por nosotros hasta una ciudad belga devastada durante la primera guerra mundial.

Esta vez os traemos una serie de entradas dónde os queremos enseñar algunos edificios que hemos creado para nuestras partidas de Infinity. Como comentaba, la gracia de este primer edificio es la simpleza de los materiales. Para empezar, la base sobre la que construimos el edificio son dos piezas de corcho de embalaje de un juego de mesa. A eso le empezamos a añadir piezas de cartón pluma, que hacen las veces de muros y de paredes alisadas. Al piso inferior le añadimos un suelo de plástico, para representar el pavimento mientras que el superior lo dejamos para representar un césped, para darle un aspecto futurista, como imitando una pequeña terraza ajardinada (con fuente incluida).



A los panoceanicos les encanta subir sus Sierra a las azoteas...

El pintado es simple, una capa de imprimación negra (ni aerógrafo, ni spray, por supuesto, sólo queda hacerlo a mano) a la que luego sí que le dimos unos toques de gris y de blanco. Así tendríamos un acabado similar al hormigón.



Buscamos puertas y ventanas recortables que pegar directamente a los laterales, así como anuncios y cartelería varia. También fabricamos unos letreros "luminosos" que sobresalieran de la fachada, para pintarlos con colores llamativos y darle un toque a lo Blade Runner (¡salvando las distancias!). El acabado es tremendamente convincente para una mesa de juego de ciencia ficción, lo que Infinity necesita.




Habreis notado, los mas observadores, que hemos situado el edificio en uno de los tapetes que creó en su día Toposolitario (cuya web recomendamos visitar encarecidamente). Nosotros nos hicimos con un par de ellos impresos en lona y no nos arrepentimos si no de no haber hecho un par mas.

Fusileros de Svalarheima, patrullando la calle.

Un edificio que se convierte per sé en centro de atención de cualquier mesa.

Los paracaidistas también hacen buen uso de las azoteas. Son como niños.
Lo cierto y para finalizar la entrada, es que el gasto en este elemento de escenografía ha sido tremendamente económico. Quitando el gasto de pintura y la impresión de las ventanas, el resto ha sido bien con materiales de desecho (recortes de cartón pluma y PVC, etc). Algunos detalles cómo el césped o el efecto agua se pueden comprar y durarán muchos proyectos similares. En fin, que queremos revindicar que a veces lo barato no está reñido con que no tenga buenos acabados.

Y esto ha sido todo... por ahora. Próximamente volveremos con mas edificios.

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