miércoles, 2 de julio de 2014

La Carrera de la Muerte (Death Race): Muerte a gritos.


Desde la LADA volvemos por nuestros fueros. Hoy os presentamos dos nuevos competidores en nuestra Carrera de la Muerte, "El Bogavante" y "La Llorona".
"El Bogavante" es un hovercraft monoplaza que apareció un día dentro de una bola de plástico, de esas que se les dan a los niños para que se callen en los bares y restaurantes. Como no puede ser de otra manera, hice de descuidero, y me apropié del juguete al que ya le veía ciertas posibilidades para transformarlo. Lo único que hice con él fue limpiarle las pegatinas, algo de blindaje en los parabrisas con plasticard, y dos miniguns sobre su techo, hechos con despieces de matrices de plástico. 
El tema de si un hovercraft puede ser usado o no en una Carrera de la Muerte es polémico, ya que a la par que puede atravesar prácticamente cualquier tipo de obstáculo, o salvar manchas de aceite, no parece que sea muy apropiado para embestir a otros vehículos. Tampoco su faldón de sustentación, ni sus hélices direccionales parecen muy resistentes a daños o disparos. Por otro lado, hoy en día, numerosos ejércitos utilizan deslizadores, tanto para acciones de desembarco, asalto o incursión. Pros y contras han sido tenidos en cuenta, y una vez robado el juguete pasó a convertirse en un nuevo competidor en la Death Race: EL BOGAVANTE. 
Una vez justificado lo injustificable, hablemos de otra cosa. La pintura ha sido diferente a las anteriores, ya que, aparte de ser menos planos, he intentado perfilar más formas y líneas, además de pintar, sin excesos, marcas de óxidos y daños.


Al ser un aerodeslizador puede sobrepasar cualquier tipo de terreno sin tener que disminuir la velocidad y sin consecuencias.
Una de las partes más delicadas y más difíciles de blindar son las gigantescas turbinas que propulsan hacia delante nuestro Bogavante. 
Vista trasera lateral de nuestro Bogavante
Todo el mundo conoce la rima del Bogavante. Según ella, no tienes escapatoria.
El segundo de nuestros vehículos de hoy es "La Llorona". En nuestra página de facebook, realizamos una encuesta para buscarle un nombre a nuestro nuevo monstruo mecánico, del que realicé un boceto para ver como quedaría con un sistema de armamento poco convencional.

Así es como debería quedar nuestra Chevy del 62. 
Hubo diferentes sugerencias, como "Chupapús", "Banshee", "La Voz", "El Atila"... Y parecía que se iba a quedar con Banshee al final, pero, habiendo decorado la mayoría de los coches con sus nombres en castellano, me daba un poco de pena bautizar a esta preciosidad de forma distinta a la de sus hermanos, y al final pasó a llamarse como el espíritu de esa mujer que ronda las calles buscando a sus hijos. En nuestro caso, "La Llorona" es una Chevy del año 1962 de escala 1:64 de Hot Wheels. En entradas anteriores expliqué cual es el proceso para desguazar, limpiar y pintar estos coches. Si queréis ver los modelos anteriores o un informe de carrera, pinchad en el siguiente enlace.
Bien, pues a esta Chevy le añadí un generador trasero, hecho con restos de un mech de Dust Tactics, dos enormes cilindros gemelos que aparecen a través del capó, y un gigantesco y maléfico altavoz, procedente de los restos de WH40k que tengo por casa. La cuchilla que lleva como arma frontal está hecha con el trozo de resina sobrante de un molde de sellos de pureza de Forge World. 
¿Cómo funciona este arma? Pon la imaginación a funcionar. Puede ser un rayo sónico hiperamplificado que destruye a sus enemigos, que aturde a los conductores rivales, o, simplemente, dispara. "La Llorona" es una máquina de matar terrible, y en breve tendremos por aquí las reglas.
Veamos una serie de fotografías de "La Llorona", ya a todo color:

El altavoz de la llorona, por donde va emitiendo su aterrador sonido. También se pueden apreciar la terrible plancha de acero soldada al chasis y que corta todo lo que se encuentra a su paso. 

Vistas de ambos laterales de nuestra Chevy preparada para la Carrera de la Muerte. 
Vista cenital del vehículo, donde se pueden apreciar con detalle todas las modificaciones realizadas en él para esta competición letal.
El plasticard y la mosquitera dan para mucho en estos cochecitos.
Detalle de la rotulación del coche, que no aparenta lo terrible que es esta bestia del asfalto.

Espero que os hayan gustado estas dos incorporaciones a nuestra colección de autos locos. Pronto los mostraremos en acción en un terrible escenario. Hasta la semana que viene. ¡Feliz verano!

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