miércoles, 21 de diciembre de 2011

Bajo el signo de Orión

Hola a todos:
En esta nueva publicación voy a enseñaros una obra de la que un día me sentí muy orgulloso, el trofeo del XI Memorial Nacho González al ganador absoluto.
Para el que no lo sepa, el memorial  se realiza en Albacete, y su fecha baila entre los meses de octubre y noviembre. Se organizan generalmente varias actividades relacionadas con nuestra afición, abarcando un fin de semana completo: Un campeonato de Warhammer Fantasy Battle el sábado, y otro de Warhammer 40k el domingo, aunque pueden añadirse más, como juegos de mesa, o partidas de exhibición. Este evento, como su propio nombre indica, se hace en memoria de Nacho, amigo que nos dejó a principios de los noventa, cuando este hobby empezaba a despuntar y crear furor. Así que, los que todavía nos acordamos de él, rememoramos su estancia entre nosotros con este memorial, que tiene ya más de una docena de años. Empezó de manera muy modesta y llegó a ser el campeonato más importante de WHFB de España (por su independencia, participantes y premios), reuniendo a un centenar de jugadores de toda la geografía española, que presentaban unos ejércitos muy bien trabajados. Ahora, como todo en la crisis, con que se mantenga es suficiente. Lo importante es no perder la ilusión y hacerlo todos los años, o eso se dice.
Todo lo anterior viene al caso por lo siguiente: A mí, personalmente, como aficionado y pintor local, me hacía una especial ilusión pintar el principal premio del memorial. El trofeo, por norma general, es un diorama muy trabajado en el que se presenta un enano matador (homenaje a Nacho González y su ejército de enanos) luchando contra las aberraciones más infames del trasfondo del Warhammer. Además, el diorama tiene que estar perfectamente relacionado con la ilustración que va a ser impresa en la cartelería de tal evento. En este caso, la idea y el diseño del cartel correspondió a mi amigo y magnífico artista Alberto Martínez. Se trata de un matador contra un rey funerario:





Llegados a este punto, la inspiración llegó rápidamente. Al ver la ilustración, la imagen del diorama me vino de manera rápida, y, ante la pregunta "¿Lo quieres hacer tú?", no tardé ni tres segundos en responder, y me puse manos a la obra. Lo primero y fundamental fue elegir las miniaturas. Y ante esto teníamos varios problemas:
  • Debido al escaso número de piezas de la composición, había que pensar muy bien cómo situar los personajes en tres dimensiones. Generalmente, en este tipo de trofeos se optaba porque el enano acompañase a una miniatura más grande ( tipo dragón), que es la que le da espectacularidad al diorama. Este no era el caso, sólo eran dos figuras, y ambas de un tamaño aproximado.
  • Había que elegirlas lo más parecidas posible a los personajes de la ilustración. No sólo hay que ver la miniatura tal cual es, sino cómo va a quedar. Y esto es complicado. No puedes estar tocando una figura sin una idea clara. Soy partidario de transformar lo menos posible las miniaturas, y siempre con un objetivo claro y efectivo.
  • Otro problema era el económico. Los recursos de los que se disponía para comprar las miniaturas, la base, los materiales y el trabajo de pintado eran mínimos, y no me podía mover ni un ápice de lo previsto. Aún así, muchos materiales se pusieron a fondo perdido, se consiguieron mediante favores, se crearon de cero, o símplemente, aún están esperando a ser repuestos.
  • Por último, había que pensar cómo lograr que las miniaturas y el escenario se parecieran a lo ilustrado. Y no resultó ser cosa baladí, no...
(Todas las imágenes, a efectos de copyright, pertenecen a sus propietarios. Aquí se muestran a efectos informativos e ilustrativos)

Las figuras elegidas fueron las siguientes :


La momia, la parte malvada de esta escena, debía sufrir una serie de mínimas transformaciones para que se asemejase a la de la ilustración. Para empezar, el brazo de la espada debía ser cambiado de posición, la corona se transformaría en algo similar a la de Anuket, y las vendas que parecen atacar al enano habría que crearlas de cero. Veamos los detalles:







El enano de Gamezone Miniatures fue víctima del expolio, y sólo aprovechamos de él el magnífico martillo que porta. Lo siento porque me desagrada bastante utilizar partes de miniaturas que me gustan para componer otras, pero esta ocasión merecía la pena.



El berserker de AoW fue el elegido por su postura principalmente: La cabeza miraba en la misma posición, y el cuerpo tenía la postura correcta para la escena. Tenía cresta y barba... Todo lo demás es trabajo  de transformación. Os los muestro:
  • La mano izquierda lleva un hacha... y debería estar vacía, abierta, amenazante hacia el rey momia... Lo normal hubiera sido encontrar una mano hueca, abierta, sin nada. Pero de eso no hay tanto. Así, decidí utilizar la misma mano del hacha, y, despues de girarla y colocarla con el dorso hacia abajo, realicé un trabajo bastante costoso de vaciado y tallado con un taladro eléctrico y las fresas. Este es el resultado:


  • El siguiente cambio es el del brazo derecho. Por si no quedé harto tallando la mano izquierda, decidí extenderle el brazo derecho para que estuviese en toda su longitud. Para ello corté el brazo a la altura del codo, y sostenido por una varilla de acero que unía ambas partes, rellené con masilla y modelé toda la nueva musculatura de la nueva configuración. Prácticamente hubo que hacer el brazo de cero:




  •  El último cambio, y más sencillo fue cambiar la cabeza de goblin que está pisando por una calavera:

Poco a poco vamos avanzando hacia la composición de la escena. El escenario tenía que ser lo más parecido a lo pintado. Pero claro, ahí tenemos el problema de un fondo difuminado, que se centra en las figuras en una escena de plano medio. La solución la aportó la inclinación del fondo  en un ángulo aproximado de unos 45 grados... ¿Y si están luchando a las puertas de un monumento funerario, una pirámide? ¿Cómo representarlo en una peana de menos de 15 cm. de diámetro? El problema fue solución, y decidí que la pared que se viese detrás fuese meramente simbólica, que aportase lo necesario al diorama, pero que fuese simple... veamos:


Esto conllevó que realmente la semejanza del diorama con la imagen no fuese tal más que desde cierto punto de vista. Para reforzar y atraer la visión del espectador, opté por la solución más tonta posible, que fue la colocación de la inscripción del trofeo justo donde creía que más se asemejaba. Así de simple.

Pero sigamos, la pared (foam de densidad media), trata de asemejar uno de los lados del tronco de una pirámide, con grandes rocas talladas, pero muy desgastadas por la erosión y los destrozos. Pero claro, no estamos en el mundo real, y aquí las momias salen a pedirte cuentas cuando vas a saquear una tumba. Visualicé al rey funerario utilizando todo su poder para defenderlas, y la imaginación se puso a trabajar dentro del cajón desastre de tontunas que a veces parece mi cabeza: con la alineación cósmica de las pirámides, los escarabajos de "The Mummy", y cómo estos se posicionaban sobre las ruinas imitando los puntos de la constelación de Orión, para que la momia abriese eternos canales de poder arcano de las estrellas mientras combatía con el enano loco. Este es el detalle de los escarabajos (gracias a Alberto Martínez por hacérme un montón sin preguntar):



También tenía claro que las miniaturas deberían ir en un pedestal para que la escena resaltara. Un trozo de roca no era suficiente, necesitaba una excusa para poder saturar la escena de color naranja, tal cual en la ilustración. Decidí, por tanto, que el punto de luminiscencia difusa naranja fuese el suelo sobre el que pisaban nuestros protagonistas, que bailan su danza de la muerte sobre un bajorrelieve de Horus, tallado sobre el foam. Es una lástima que no se aprecie bien en la fotografía, pero al menos sí se puede ver como la emanación de luz naranja impregna todo a su alrededor.


Era la primera vez que utilizaba en una pintura un efecto de luz que no fuese una luz difusa o cenital. En este caso, aparte de la luz blanca ambiental superior, contrasta el naranja, que hace que se asemeje mucho más al de la ilustración. Quedé contento con el efecto, sobre todo en el trabajo de la carne del enano y en las vendas de la momia, pero tengo que desarrollar esa técnica mucho más.

Bien, pues estamos llegando al final de este enorme artículo. Sólo falta que unamos las piezas y veamos cómo quedó el trabajo en su conjunto:

  • Detalle del duelo:


Vista del trofeo:


Bueno queridos amigos, espero que este artículo os haya entretenido como tanto lo hicieron los anteriores.
¡Saludos a todos los que por aquí nos ven!
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