miércoles, 9 de octubre de 2013

Pequeña Galería de Emilio C.: Hace exactamente doce años.

Hola a todos:
Desde hace algún tiempo tenía gana de rescatar ciertas miniaturas que dejo reposar por las estanterías y que fueron pintadas hace ya algún tiempo. En su día significaron una evolución, un salto hacia delante, y pasados los años, han pasado a formar parte de la familia. Cada una tiene su historia particular, pues pertenecen, en su mayoría a tiempos en los que no era tan fácil encontrar miniaturas de fantasía, al menos en una ciudad de medio tamaño.
¿Por cuál empezar?

Empezaremos por nuestro hombre de los tercios, miniatura de Wargames Foundry, destinada a ser mosquetero francés, y honrada a ser soldado al servicio de la monarquía hispánica y caballero de la Orden de Santiago.

Nuestro buen espadachín, arcabucero del rey, es caballero de la Orden de Santiago. 

Esta miniatura tuvo para mi varios puntos curiosos (aparte de trasformar a un francés en un español), como fueron conseguir que la mirada del espadachín estuviese perfectamente enfocada a la punta de la espada, el trabajo con los negros, muy mate el de la levita,  y algo satinado el del cuero de las botas. Esta figura se basa en prácticamente dos colores, y me resultó difícil que quedase equilibrada cromáticamente. Pero en fin, así de austeros y duros eran nuestros hombres de entonces, y no quedaba más remedio. 


En esta otra fotografía podemos ver la fecha en la que fue pintado, hace exactamente doce años. El trabajo de los ocres no quedó mal, pues se diferencia sin estridencias el, la guata y la chaqueta de cuero. El detalle colorido del sombrero pues... Supongo que no pude resistirme a ponerle una pincelada de color.


La siguiente miniatura es una de estos casos especiales, la tienes, la miras a menudo, casi demasiado a menudo, y te dices a ti mismo que un día de estos la vas a pintar. Tantas veces te has dicho eso con otras miniaturas que te ríes por dentro, y no, con esta sucede. Se trata de un mediano de una casa alemana llamada Metal Magic, ya desaparecida. Las miniaturas estuvieron mucho tiempo en la antigua tienda Ludómanos de Valencia, y esta decidió saldarlas para quitarse el sobrante y dedicarse a otras cosas que no fueran los muñecos del rol. 


Hay que reconocer que es una miniatura muy agradecida, y a la que en su día le eché muchas horas. Al final logré que alcanzase una expresión serena y pensativa mientras, con los ojos medio entornados, fuma de su pipa. 


Un detalle que era característico de todas las miniaturas de esta casa eran las uñas. Tanto las de las manos como las de los pies no estaban modeladas, sino que eran sustituidas por una hendidura hecha por el modelista. Supongo que el ahorro de tiempo merecería la pena en su día, pero creo que hoy sería inaceptable para los niveles de modelado que existen. 
Por otro lado, la combinación de colores cálidos es muy bonita, y el rojo acabado en teja de los pantalones y el naranja, armonizan perfectamente con el verde monte del chaleco. Me gustó tanto el acabado y las texturas que logré, que presenté esta miniatura a un concurso de una tienda local. La verdad que aunque no me llevé nada, hizo las delicias de más de uno entre tanto monstruo. 

La tercera y última, a la que le tengo un especial cariño, es un enano del que ignoro su procedencia. No es de ninguna casa que me acuerde ahora mismo, así que si sabéis de dónde pudo salir la figura, comentadlo por el blog. 


Como casi todas las miniaturas de aquella época, las pintaba según tal o cual partida de rol estaba en desarrollo. Este enano estuvo a punto de ser tirado al cajón de los despojos porque esos ojos con párpados hinchados no eran más que unos ojos almendrados totalmente desproporcionados. Que se me ocurriese la idea de pintarle unos párpados y entrecerrarle los ojos le dio la vida. 


Como podéis ver, por aquel lejano año, estaba bastante más preocupado por la pintura de la miniatura en sí que por la peana. Muchas veces he pensado en cambiarla, hacerla más moderna, quitarle al menos el reborde verde que tanto aparecía en las "slotta bases" de la época. Pero no, el tiempo se ha ido pasando, y la figurita del enano "culé", como lo bautizaron en su día, sigue llamándome la atención por su gracejo. Todavía se merece estar en la estantería con su serrín verde repintado, su musgo, y su nariz hinchada de borracho. 

En fin, espero que os guste esta entrada centrada en los actores secundarios de nuestras estanterías. La próxima semana más y mejor. 

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