jueves, 24 de octubre de 2013

De goblin a príncipe demonio de Nurgle

Hola a todos:
Durante algún tiempo quise tener un gran demonio de cada patrón para mi ejército del caos. Y los tuve. Luego salieron los grandes demonios nuevos, y me compré dos, y otros dos me los regalaron un día de lluvia en Alicante. Cuantos más demonios me compraba, más quería tener, y decidí comprarme algunos de Heresy Miniatures, como el Netherlord (primera versión), Azaroth, otro con cuerpo de oruga (no recuerdo el nombre, maldita sea)... Pues aún así fui ampliando campo y cogiendo figuras de tal o cual casa (Freebooter, Fenryll, Reaper...) para hacerme aquel príncipe demonio que siempre me hubiera gustado tener. Y así llegamos al llamado de forma jocosa a la par que ridícula "Espinilla de Pus Danzante Jr.". 

Este es un antiguo goblin de Confrontation con obesidad mórbida. Para realizar la transformación se eligieron unas cuantas piezas de la misma marca: Un flagelo del jefe orco Shaka Morkhai, una cabeza de un formor para los cuernos, una espada también de formor, y unas alas ridículamente pequeñas de segadores de Mid-Nor para simbolizar el poder de volar que tienen todos los príncipes demonios. 
Esta miniatura, Koreth el Masivo,  fue la elegida para hacer la base de nuestra transformación.  No hubo más que cortarle las empuñaduras de las armas a ras de los puños. La figura no la modifiqué demasiado, pues pensé que la pintura le daría suficiente entidad demoníaca.  Es encantador, hasta lleva un collar con calaveras. 

De los segadores de Mid Nor se eligieron las alas. Eran perfectas. Un personaje tan gordo como este tenía que volar con unas alas realmente ridículas en proporción a su tamaño. 
Los Formor eran unos demonios de los drunes que dejaban con la boca abierta por calidad y por perfil a quien los veía. Estos "chicos para todo" portaban unas espadas estupendas, muy acordes a los que suelen llevar los grandes demonios de Nurgle. 
Por último, y como flagelo de la plaga, elegí el arma del ultramasivo Shaka Morkhai. 

Todas las piezas se pudieron adquirir a través de la propia página web de Rackham (eran otros tiempos). Venían como anillo al dedo, pues ya las había tenido en las manos y sabía que encajaban perfectamente en mis propósitos. Apenas hubo que hacer uso de la masilla, aunque sí del taladro, y mucho. Esta miniatura lleva más de una docena de taladros y mucha, mucha varilla. Para terminar de cuadrar el estilo del personaje, se añadieron unos cuantos nurgletes, y una roca por la que chorrea una gran cantidad de moco gelatinoso.  Estas son algunas de las fotos que tengo de dicha miniatura, que, por suerte, llegó a estrenarse en el campo de batalla con rotundo éxito. 

Aquí tenéis una fotografía frontal del (ahora) príncipe demonio de Nurgle. 
Las armas elegidas no desentonan en absoluto con la miniatura, ni por concepto ni por tamaño.


La miniatura lleva bastante trabajo de pintura en cuanto a las veladuras en la piel para conseguir un degradado que vaya del blanquecino purulento al violáceo putrefacto, siempre con base verde.

Detalle de las distintas tonalidades de la piel y el pañal de nuestro amigo.

Los metálicos están iluminados siguiendo la técnica del iluminado cenital y destacan por su variedad de tonos, aunque siempre se ha tenido en cuenta la podredumbre y la suciedad mohosa. ¡Como debe de ser!


Espero que os haya gustado este príncipe demonio. La próxima publicación por mi parte tiene que ver con tres extraños pistoleros que me llevan por el camino de la desesperación. ¡Hasta pronto! ¡Hasta la próxima!

4 comentarios:

  1. Esta mini siempre me encantó. ¿Cómo le hicistes el tono de la piel? Sé que a base de veladuras pero ¿combinación de colores? Me encanta ese acabado de piel putrefacta.

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    1. La clave está en el púrpura. Fíjate bien, verás su presencia en muchas zonas. En cuanto a las veladuras pues hay que practicar un poco, pero sirven para hacer transparencias de telas, tonos de piel, sonrosados, barbas... mil cosas. Es una modificación del color que tienes que cubrir. Modifica, pero no se pierde. Por tanto debe ser muy suave la aplicación de la veladura. Para dar de nuevo el tono puedes mezclar el color que has cubierto con el lavado de la veladura y aplicarlo en las zonas que crees que dejan ver más. No es muy complicado. Mira fotos de personas con ropa mojada semitransparente. Así, al menos, si no puedes hacer veladuras, te alegras la vista.

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    2. Pues el violeta es de lo más sutil. Sé como funcionan las veladuras pero aún no sé conseguir esos tonos de piel con varios colores y ninguno claramente definido. Por eso te digo que me encanta la piel de ese bicho desde que lo vi en una mesa la primera vez. Además de que la miniatura y la trasformación están muy bien. ¡Enhorabuena!

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