martes, 17 de julio de 2012

Monstruos en el Tercer Reich II: Farsa Infernal

Hoy os presentamos tres personajes alternativos, adaptables a cualquier juego que esté enmarcado dentro de la temática Weird World War II. Espero que disfrutéis con su trasfondo, absolutamente original en algunas ocasiones, con base en cómics o histórica en otras, pero creo que absolutamente divertido y adaptable.

El primero de ellos es el Doktor Shwefel, una miniatura de Heroclix, Blazing Skull, transformada por Alejandro Ponce. La segunda de ellas sería el Hijo del Diablo, también originalmente de Indy Heroclix, pero muy cambiada para parecerse a Anung-un-Rama, y la tercera es una figura de Artizan Miniatures,    Herr Tohdt, presentada como el Mago Negro. La segunda está transformada por mí, y todas ellas están pintadas por el que firma este artículo.

De izquierda a derecha, el Doktor Shwefel, el Hijo del Diablo y Hanussen, el  Mago  Negro.


La enigmática historia del Doktor Schwefel:

El Doktor Schwefel llega a España en noviembre de 1945. Enmascarado como un periodista, los aliados le pierden la pista en el traslado en coche desde Madrid-Albacete, donde dos agentes de seguimiento británicos mueren calcinados en un aparatoso accidente de tráfico. El régimen franquista se encarga de aportar las pruebas para que todo parezca fortuito, y los dos agentes son enterrados en una fosa dentro de cajones herméticos para un posterior traslado a una ubicación desconocida. Los informes posteriores del Servicio de Información Español (oficina conjunta del SIMP) aclaran que Herr Schwefel es conducido hasta la mansión de la Marquesa de Villasante en Albacete, en cuyos sótanos comienza a recibir el material necesario para iniciar el programa KRMA, sobre ignición espontánea y ralentización de la combustión en humanos. El traslado de ciertos archivos desde el campo de Flossemburg hasta Albacete, también nos da a entender que los estudios se ampliaron al rango de la piroquinesis. (REF #1086b: Ver caso de los siameses piroquinéticos de Alatoz, provincia de Albacete).

Gracias a las informaciones del agente Garbo (desenmascarado por la Gestapo en 1945), los británicos consiguen llegar hasta el rastro de Schwefel hasta el antiguo aeródromo de la Torrecica en Albacete, donde sabotean el artefacto experimental de la emulsion V-5 (REF #1087a: Hugo).

El doctor sobrevive al accidente, pero éste le acaba convirtiendo físicamente en un monstruo, un cadáver en llamas que nunca termina de calcinarse, y que tiene que estar albergado en un traje de contención. Gracias a este sabotaje, se produce un hallazgo accidental. Sus experimentos le permiten dominar el fuego, y más allá, hacen que la carne no arda, sino que el fuego se alimente de la solución KRMA. El siguiente paso fue inyectar dicha solución a dos prisioneros, que se convertirán en los dos primeros efectivos del escuadron  Z-Spanier KRMA. Los siguientes fueron los dos británicos asesinados en el incidente automovilístico de Ocaña.

Posteriormente se ha visto al Doktor Schwefel más por el frente que en el laboratorio. Se le involucra en numerosos incidentes zombie, siempre relacionados con aparatosos incendios. Conocemos la apariencia del que se cree el doctor gracias a las fotografías tomadas por agentes del MI-13 en el frente noroccidental.




El Hijo del Diablo, su verdadera historia.
"-¿Qué haces aquí criatura?
- Estoy despierta, no puedo dormir y no puedo ir al cielo. ¿Por qué me odia Dios?
- Oh, cariño, no, nadie te odia.
- Él sí. Me hizo esto." 
Los lobos de San Augusto, Hellboy.

El comando americano ha sido aniquilado, sobre el último núcleo de resistencia yankee ha impactado un panzerfaust. Tres figuras se mantienen impertérritas ante una situación absolutamente caótica. Los SS buscan a alguien por todas las ruinas. Mientras tanto, las tres figuras, pertenecientes a la Sociedad Thule, sonríen. Todo ha salido como esperaban, y el arma secreta de Hitler estará en su poder en escasos momentos.

De repente, los gritos de los soldados se centran en algún punto al Norte de la zona de invocación. Un soldado dispara su subfusil Mp-40, para acabar lanzando un grito agónico al instante, mientras su vida se escapa y acribilla el aire. Una figura roja se intenta zafar del círculo de soldados, peones absurdos que mueren a manos del ente demoníaco invocado. Los fanáticos SS cierran filas, como una jaula de barrotes de carne, mientras una de las tres figuras se acerca y habla en el idioma de Lemuria a la figura que se debate entre la tropa con una furia animal. Es un niño rojo, que se detiene al instante y contesta con una voz preternatural, grave y gutural. El ocultista y el demonio parecen entenderse, y la masacre para. El mago extiende su brazo hacia él, y éste, a su vez, avanza hasta coger su mano. El brazo de la criatura es enorme, desproporcionado, de piedra roja. Apenas puede tener cuatro años si lo comparamos con un niño humano, pero ha asesinado a nueve soldados SS, y no tiene ni un rasguño. […]

Dos años después se ha visto una figura demoníaca peleando al lado de los soldados del Reich, entre las filas alemanas. Embiste con velocidad de vértigo cualquier cosa que vea, abriendo blindados con su puño de piedra, y asesinando soldados con una impiedad infernal. Ya no es un niño, tiene cuerpo de hombre, aunque las pezuñas, el rabo, los cuernos y los ojos amarillos no pueden pasar desapercibidos bajo una raída gabardina de cuero de la Gestapo.



El Mago Negro: Código Hannusen.
"Nuestros servicios secretos se pasaban el día en un estado de indignada sorpresa: aparecía un regimiento tras otro de los alemanes que no tenían derecho a estar allí." Diario de guerra de los Guardias Irlandeses, Operación Market-Garden


Año 1933. El Reichstag acaba de ser objeto de un atentado. Se buscan culpables entre comunistas y anarquistas. Un afamado vidente ha predicho el suceso y ha extendido a los cuatro vientos que los artífices del ataque al parlamento han sido los nazis. Poco después aparece su cuerpo en un bosquecillo. Aunque su cadaver fue supuestamente identificado por la policía del Reich, estaba casi irreconocible. Era Hannusen o podía ser cualquier otro, se comentaba entre la prensa.

¿Acaso el Reich podía prescindir de tal poder? Hannusen pasó a la clandestinidad de la manera más directa, a través de una falsa enemistad con los jerarcas nazis, con el propio Hitler. ¿Quién se iba a atrever a remover su historia? Hoy, en 1949, se tienen pruebas fehacientes de que Hannusen vive, y que su poder oscuro apoya a los ejércitos nazis.

Mostremos un ejemplo: Según la resistencia holandesa, mientras las tropas aliadas daban un respiro a los alemanes, la desembocadura del Escalda seguía en manos de los nazis, y se preparaba la operación Market-Garden, hubo un extraño cambio en la actividad de los ejércitos de la Wehrmacht y de las divisiones SS. La visita de un comandante de la Wehrmacht al Sturmbanführer de las SS Sepp Krafft en Oosterbeek, ordenándole que abandonase su lugar de descanso, en nombre del Mariscal de Campo Walter Model, porque allí iba a ser instalado el cuartel general, es anecdótica. Que ese mismo comandante recomendase como zona de acampada para las divisiones SS de Krafft el Noroeste de Oosterbeek, cerca de Wolfheze, va más allá del azar. Era el lugar elegido para el salto de la Primera División Aerotransportada Británica, y bloqueaba la carretera a Arkhem. ¿Demasiada casualidad? Pueden ustedes observar el resto de casualidades que se dieron en los movimientos alemanes previos a la operación estrella de Montgomery, que iba a abrir las puertas de Alemania a los aliados y facilitar la caída de Berlín. El poder de Hannusen estuvo detrás de su fracaso, aunque sus acciones se perdieran en el vapor del eter. 
Actualmente se cree que su centro de operaciones está en el castillo de Wewelsburg, en Westfalia.


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