martes, 24 de abril de 2012

Guerra en las trincheras IV: El diablo está en los detalles

Hola por cuarta vez a mis queridos seguidores de este reportaje por entregas sobre nuestra mesa de la Gran Guerra.

Como bien indica nuestro título de hoy, "el diablo está en los detalles". Y es que resulta que son las pequeñas cosas las que convierten un buen trabajo en una maravilla. Es obvio que nosotros no hicimos una maqueta estática. La mesa está pensada y construida para ser usada como espacio de juego, y, como tal, tiene sus limitaciones propias. Todos sabemos lo que pasa cuando algo demasiado delicado se pone encima de un tablero, se pone excesivo interés en el realismo, o directamente, se hacen edificios y materiales impracticables.  Por eso, nosotros, si algo hicimos, fue material para jugar, aunque con un toque especial.

Veamos, por ejemplo, a ver que se me ocurre... ¡Esto!:
Antigua torre de la fortaleza de Games Workshop. Derechos reservados.

Esta antigua torre de plástico tuvo la virtud de ser de las primeras que se ofertaban, en un mercado donde había gran cantidad de jugadores de WHFB, pero poca escenografía a la venta. Con la evolución de los productos, ahora hay materiales en plástico verdaderamente estupendos, y esta torre, ya ha quedado para vestir monjas. ¿Cómo convertir esta torre en un cuartel general alemán?

Nuestro cuartel general alemán
1. LA IDEA: Creo que fue Héctor B. quien dijo:
-Tengo una antigua torre de GW en mi casa y no se que hacer con ella.
Esta frase dicha en un día cualquiera, no tiene la menor importancia, pero cuando estábamos en nuestro apogeo de creatividad, en lo que podríamos llamar "Ciclo Primera Guerra Mundial", hace que las cosas cambien. De aquí el que firma este artículo, fue el siguiente paso:
-Podríamos añadirle alguna cosa y convertirla en un "chateau", o en una casa señorial, algo apartada del pueblo y de las trincheras.
Alguien más dijo "y dejarla intacta", y otro añadió "y hacerla entera por dentro", "y que se separen todos los pisos". Y entonces, se nos ocurrió que podía ser el cuartel general alemán. El del malo de todas las películas, donde llevan a los héroes y se escapan de milagro, con un despacho de un malvado con monóculo que los invita a té, antes de intentar acribillarlos y acabar con las vidas de los afanados defensores del "mundo libre". Demasiadas películas, diria yo, y una potente imaginación.  

2. EL PROYECTO: Esto podía haberse quedado en una simple conversación, un proyecto inconcluso, pero el señor Héctor acudió con la torre ya desguazada, y lo siguiente:

Proyecto del edificio
Este primer proyecto fue casi definitivo, pues apenas si hubo cambios en la obra final. Podeis apreciar que desapareció un mirador en la parte Este, que estuvo a punto de convertirse en unas letrinas, y que la antena de comunicaciones nunca se llegó a levantar. Tampoco se realizó la barrera protectora.
No hay que ser muy listo para ver que, si tienes una mínima idea  de dibujo, no cuesta nada trasladar la idea al papel, y planificarla te va a facilitar en gran parte el trabajo. Sobre estas líneas veis el alzado desde dos puntos de vista, y una representación en isométrica del edificio, así como una planta del piso superior, sin techo.

Esquema de la escalera interior que uniría los dos pisos. Con este diagrama se decidió crear espacios en el recorrido de las miniaturas para que pudiesen detenerse en la propia escalera.

3. LA CONSTRUCCIÓN: Una vez que teníamos los objetivos bien marcados, nos dispusimos a construir lo  que iba a ser el gran colofón a un proyecto de escenografía con el que disfrutábamos día a día. Aquí os dejo una serie de imágenes de lo que fue el desarrollo del edificio:

Detalle del despacho del comandante. En él se pueden apreciar las distintas partes de mobiliario, todavía incompleto.
Fotografía tomada del segundo nivel de la torre, el primer piso.


Imagen lateral de la torre, ya con el añadido donde irían la entrada principal y el despacho del comandante.

En la construcción de este cuartel, se utilizaron los materiales básicos que veníamos usando en los edificios anteriores. El cartón y la madera de balsa sirvieron para disimular las uniones entre los distintos pisos; también son de cartón y de cartón pluma todos los muebles y cajas de suministros, que se adornaron con cabezas de alfiler para los apliques, palos de palillos para las patas, y algo de modelismo naval para lo más noble del mobiliario. Se utilizó acetato para simular cristales, se imprimieron mapas y alfombras en miniatura, e incluso se utilizó lámina de espejo de fotografía para realizar el gran espejo de pared que está situado en el despacho (gracias a Alberto Martínez por ese pedazo de material tan espectacular).

5. LOS DETALLES: No quiero alargar esto indefinidamente. Lo que iba a ser un artículo que incluyese varios edificios, al final ha resultado un monográfico sobre nuestro cuartel general. Así que os dejo una serie de fotografías que hablan por sí solas sobre las posibilidades de este elemento de escenografía.
(Fotografías realizadas por Rafael Vidal.)

Vista del interior a través de la doble ventana del piso bajo. Sala de mapas. Detalle de banqueta y propaganda germano-austríaca.

Puerta principal de acceso al edificio.

La garita de guardia, protegida por un parapeto de sacos terreros.


Vista general de todo el nivel inferior, con las tres estancias que lo componen: entrada, sala de mapas y archivos y almacén.

Detalle del banco y del mapa de operaciones del frente.


Despacho del comandante, en el piso superior.

Habitación en el primer piso, sobre la habitación de mapas, donde se encuentra un extraño artefacto ( generador, radio...). Al fondo encontramos el despacho del comandante. 

Otra imagen del piso superior, en el que se puede apreciar tanto la sala de radio como el magnífico espejo en el que se observan los "huéspedes" de nuestro comandante.




Pequeño montaje en el que se aprecia la descomposición de el edificio por plantas.

Desarrollo de los laterales del edificio.

Bien, nada más por hoy. Supongo que al final me he perdido en los detalles y me he vuelto a dejar otro montón de cosas en el tintero. Seguiré, en próximos artículos, hablando de elementos de nuestra escenografía de la Primera Guerra Mundial que todavía nos quedan por ver.

Saludos a todos. Espero que os guste.
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