martes, 6 de marzo de 2012

Guerra en las trincheras II: El proyecto crece


Hola a todos: bienvenidos a la segunda parte de nuestro reportaje fotográfico por nuestra escenografía de la Primera Guerra Mundial.

En esta ocasión, quiero mostraros como quedaron las secciones de trincheras una vez terminadas, además de unas cuantas fotos del pueblo que las acompaña, nuestro Ypres particular. En estas fotografías podreis comprobar como quedaron después de largo tiempo de tribulaciones y trabajos.

¿Quereis seguir leyendo?


Claro, he de decir que esto no fue un camino de rosas. El no tener una buena herramienta de corte propició que las planchas tuviesen lados irregulares que no encajaban bien unos con otros. la solución a la que acudimos fue sencilla y efectiva. Decidí cantear con cartón piedra de 3 mm todas las planchas, usando masilla tapajuntas como material de ajuste. Puestas las piezas contra una superficie rígida y recta, al final todas fueron encajando de una mejor manera. Os aseguro que salvar esta situación fue muy decisivo, ya que era bastante descorazonador ver como, después de tanto trabajo, las piezas no encajaban.
En estos momentos ya tenía nuevo equipo de colaboradores. A la presencia de Rafael Vidal, debo añadir la de dos de los mejores escenógrafos de juegos de miniaturas de Albacete, Alejandro Ponce y Héctor Bolívar. Ellos se agregaron al proyecto no sólo con la idea de terminar lo que estaba a medio, sino con la idea de agrandarlo. La cosa tenía tintes de locura.

Las preguntas que se lanzaban al aire eran: ¿por qué no hacer diez planchas? ¿y un pueblo? ¿y doce planchas?

Originalmente se pensó en hacer un total de nueve planchas, para lograr ensanchar la mesa y hacerla de 1,80 por 1,80, ampliando la tierra de nadie con una zona que contase con algunos edificios. Yo tenía un campanario viejo en casa, bastante aparente, que llevaba como proyecto inconcluso desde principios de la década pasada. Lo que sucedió a continuación se explica bastante bien en esta fotografía:


En este momento, el afan constructivo había tomado una fuerza inusitada, y decidimos hacer un pueblo en ruinas, víctima de los bombardeos... Una iglesia, una granja, un cementerio, un hotel, un taller mecánico, la casa del alcalde, otras dos casas de vecindario, un sembrado, un estanque, una fuente, postes de teléfono, barricadas... La cosa tenía tintes de locura.

Así que comenzamos como si de especuladores inmobiliarios se tratase...

Aquí teneis un par de fotografías que muestran algunos de los edificios en pleno proceos de construcción. En la fotografía superior se puede ver el campananile que se veía en la anterior foto. A su izquierda podeis ver una imagen longitudinal de las crujías de la catedral con su rosetón al frente. La catedral es de pequeño tamaño, de tipo normando, con tres naves. Frente a ella, encontramos el Manneken piss, el bar de la localidad. A la izquierda del bar encontramos el hotel, y frente a él, el taller mecánico.

En esta otra imagen, tomada de manera perpendicular a la anterior, se puede apreciar la calle principal del pueblo, con la casa del alcalde al fondo con el escudo de la localidad en su fachada.

Como podeis ver, los materiales son de lo más clásico y accesible. Cartón pluma de 5mm para la estructura de las casas, cartón piedra de 0,5 mm para todo tipo de embellecidos, cornisas, ventanas y tejados. Madera de balsa para infinidad de complementos como suelos, vigas, entarimados y contraventanas; acera de modelismo ferroviario marca Faller. También se utilizaron planchas de cartón con relieve para los tramos de adoquinado que resistían estoicamente los bombardeos.

Desde esta imagen, podemos comprobar como los obuses han caido cerca de las viviendas, destrozándolas en parte. He de decir que todos los edificios se descubren y están perfectamente decorados y ambientados por dentro, excepto el hotel y el campanario, cuyos tejados están fijos,


Los espías enemigos disparaban sus cámaras desde la seguridad que les daban las trincheras. Ahí nos podeis ver a dos de los que andamos por este blog, trabajando, uno en el hotel y otro en la catedral.
Al fondo podeis intuir a Álex Ponce y a Emilio Carrión, trabajando afanosamente
Infinidad de monstruos nos asaltaban mientras explorábamos los edificios...
Miniatura del demonio señor de las ratas, realizado por el magnífico modelista de Freakland Alberto Martínez. De entre las ruinas surgen los más terribles y desconocidos poderes maléficos

Hasta el gran Cthulhu se ha paseado por la destrozada ciudad...

El gran Cthulhu avanza a través de los desvencijados edificios

Espero que os haya gustado este reportaje fotográfico. En los siguientes artículos publicaremos más imágenes de detalles de todos los edificios, del puesto de guardia, del cuartel general alemán; destacaremos la breve pero determinante intervención de Alberto Martínez, y vereis la escenografía, ya terminada, en toda su extensión. ¡¡¡Adiós!!!
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...