martes, 13 de marzo de 2012

Al Oeste del río Júcar V: ¡Viva Méjico cabrones!


Tras los interesantes artículos sobre la gentuza los caballeros que podemos encontrarnos en un tablero de juego de Legends of the old West (que podeis repasar en este enlace), le toca el turno a aquellos que la vida ha empujado ha empujado a cometer actos deplorables mas allá de la frontera.

Si la vida en el oeste es dura, mas allá de la frontera podemos asegurar que además es barata. Muchos de los bandidos mejicanos que han hecho carrera como asaltantes en el norte habian sido peones de hacienda, mozos de establos, pastores y agricultores de tierras secas y baldías, hasta que sus amos decidieron prescindir de ellos.
Otros son simplemente soldados retirados y forajidos del norte, decididos a buscar fortuna en territorios mas prósperos.


La banda original: peones, matones y ex-soldados; asaltantes de caminos entre Tejas y Méjico.
Las miniaturas de la banda son de Dixon miniatures (las tres primeras empezando por la izquierda), tres de Artizan (las centrales) y de nuevo de Dixon miniatures. Se emplearon colores marrones en todas las miniaturas, junto con algunos toques de color en los bandidos y unos pañuelos rojos en los peones.


Las bandas de mejicanos añaden variedad a un juego como Legends of the Old West; tanto en la forma de jugar por que aportan un montón de peones con poco valor y mal armados, como en la vistosidad de las miniaturas.


Como el resto de bandas de pistoleros, los mejicanos se organizan jerárquicamente, siendo fácilmente distinguibles los líderes (y aquellos que aspiran a serlo) por unas ropas de mejor calidad y sobre todo por las armas mas potentes. Tras los líderes siempre hay unos cuantos secuaces bien armados y mejor equipados que los mas pobres peones de hacienda recién llegados a la banda.

La banda al completo. No hay pueblo ni hacienda a salvo en todo Tejas.
Tras pintar la banda original decidí ampliarla con un par de mejicanos montados en caballos (robados a los yankees, por supuesto) que aportarían velocidad a la banda, rodeando y acosando al enemigo allá dónde huyera, como perros de presa.

También me hice con dos pistoleras y un mejicano gordo, que añadirían diversidad y le darían mucha personalidad a la banda.
Las tres miniaturas son de Black Scorpion, con un excelente modelado, aunque la escala es ligeramente mayor, de forma que sus miniaturas aparecen como "personas corpulentas" al compararlas con otras. Aún así podéis comprobar como no desentonan demasiado con el resto de la banda.

Peligrosas y certeras con el revólver, las dos mujeres flanquean al obeso lugarteniente. 


Por último conseguí robar un par de caballos para dos de los miembros de la banda (si volvemos a la primera foto podéis ver como la ropa se corresponde con los dos mas a la izquierda), por que un Oeste sin caballos no es el Oeste. De nuevo las miniaturas son de Dixon, aunque los caballos son de una caja de miniaturas del séptimo de caballería.

Siempre es buena idea conseguir un par de caballos, para hostigar y emboscar al enemigo.

Y esto ha sido todo por ahora, aunque todavía nos quedan unas cuantas bandas de pistoleros y la peligrosa llegada de los indios.
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