martes, 9 de septiembre de 2014

Los Corsarios del Conde Blanco III: Pícaros y malos.


Hola a todos:
Seguimos con la presentación de los muchachos que configuran la banda del Conde Blanco, y, hoy, despertad de vuestro letargo veraniego porque vamos a presentar unas miniaturas que están pintadas con unos colores extremadamente estridentes y llamativos. 
Hoy nos vamos a entretener con cuatro miniaturas que conforman, por un lado, la oficialidad de la tripulación, y por otro, los grumetes, que son lo más pícaro y más rastrero que se puede encontrar dentro de la nave. 
Las miniaturas que realizan la labor de oficial y contramaestre son ambas de Wargames Foundry. Han sido bautizados como "El Mono" Garmendia (oficial) y Nkono "El Negro" (contramaestre). Junto con el anteriormente presentado Jarrapellejos, son los únicos tres corsarios que tienen por costumbre cuidar de una mascota. 

Un gnoblar disfrazado de tucán, un pájaro exótico que parece un tucán, y un monito albino. ¿Quizá un tití? 

"El Mono" Garmendia es el segundo oficial, por detrás de "La Veneciana", que es la segunda de a bordo y la amante del Conde. Procedente de una zona del Norte de Estalia, Bilbali, es un gran marino. Podría tener su propio barco y tripulación, pero ha preferido estar a la sombra del Conde. Ambos saben que Garmendia tiene una cuenta pendiente que saldar. Advertido ha quedado el Conde para que ese nefasto y sangriento día no se interponga entre él y su macabro fin. 

Esta miniatura no estaba en muy buenas condiciones en la parte de las botas por su mala fundición. Era tema común cuando la adquirí que los moldes de Foundry parecían fallar. Supongo que eran cosas que pasaban de vez en cuando. Con todo, es un miniaturón, con una enorme personalidad. Los colores, cálidos y llamativos, orientalizan a la miniatura, pues parece haber confeccionado sus ropas con sedas. 

Nuestros coloridos corsarios tienen a guisa vestirse de la manera más llamativa posible, despreciando el peligro, exhibiéndose sin miedo. Para ello eligen los más llamativos colores. Aunque claro, si tienes la, quizás reprochable, costumbre de decapitar a tus enemigos, da igual la ropa que lleves. Es el caso de Nkono "El Negro", cuyo apodo es una iteración de lo que se ve a simple vista. Dado que es el único de la tripulación de ese color, está claro de donde le viene el mote. 

El nombre de Nkono "El Negro" está inspirado en un fantástico portero de Camerún que jugó en los ochenta en el Español de Barcelona. Correctamente se escribiría N´Kono.  Alguno se acordará de quien era.
Esta miniatura, aunque está  pintada basándonos únicamente en dos colores, llama tanto la atención por el contraste entre la piel y la ropa. 
Aquí os muestro al trio de las mascotas. Al viejo Jarrapellejos ya os lo presenté la semana anterior. 

Los siguientes muchachos que os voy a presentar son los grumetes. Ocupados en todo tipo de labores hediondas y sucias, forman parte de la tripulación del Conde Blanco por motivos diversos, entre los que figuran la orfandad y el desamparo más letal. Muchos niños y jóvenes pícaros y ladronzuelos vagan por los puertos rapiñando, robando e incluso asesinando a otros con menos energía, incautos o menos afortunados. Armados de dagas, rápidos de reflejos y escurridizos, aquí están, para todos vosotros, y en exclusiva desde Freakland, Paolo di Capua, y Atilano, "El Chispa".

Imagen de gran detalle de nuestro Paolo di Capua. Personaje avieso y taimado, mira receloso a su alrededor, casi deseando que alguien sea lo suficientemente audaz y estúpido para intentar arrebatarle su botín. Va vestido con la ropa que ha podido sustraer. Es el mejor de los carroñeros a la hora de no dejar ni un mísero cobre tirado en el suelo. 

La figura, viejísima, pero en una escala suficiente como para cuadrar en esta banda, tiene una elección de colores un tanto estrafalaria, más incluso que la del resto. Con un jersey a rayas inspirado en cierto personaje de terror ochentero como prenda más llamativa, su vestimenta pretende representar precisamente el que aprovecha cualquier cosa para ir vestido. Lo que más me gustó de esta miniatura desde un principio, es la enorme personalidad. Verdaderamente parece un canalla.

Atilano "El Chispa" ya no tiene edad para ser grumete, aunque todo tiene su explicación. El apodo de "El Chispa" le fue dado precisamente por su aparente falta de ingenio y pocas luces. Es un personaje con mirada perdida y pocas palabras, que con su traje lleno de remiendos y su mandíbula huidiza,  parece casi inofensivo. Veámoslo de cuerpo entero.

Esta miniatura es un mozo de taberna. No va armado, y carga un barril, posiblemente de grog o ron.  Para unificar los diversos colores de toda la banda, utilicé una iluminación bastante radical, acabada en  blanco o en colores muy cercanos en la última luz.  Esta figura, simple, es de las que disfrutas pintando por el resultado que obtienes al final. 
Plano medio de Atilano. Da la sensación de que la estupidez de la que hace gala es una argucia para sobrevivir en un mundo lleno de peligros. 

Esto es todo por hoy. Imagino que la vuelta al trabajo que nos trae septiembre también viene acompañada por la vuelta a las aficiones miniaturescas. Nosotros intentaremos seguir con nuestra modesta aportación todos los martes.  En la siguiente entrada sobre los Corsarios del Conde Blanco presentaremos, por fin, al capitán de todo este embrollo y a su amante.


¡Hasta el próximo martes!
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