martes, 4 de junio de 2013

Cypher es la clave



"Aparece como de la nada, trayendo la muerte y la destrucción consigo, y se desvanece tan súbitamente como aparece. Es raro que sea el propio Cypher quien instigue los actos violentos que invariablemente ocurren cuando él está presente, más bien parece que se comporte como un catalizador que convierte cualquier sentimiento de odio o desconfianza en un rugiente e incontrolable fuego.
Cypher casi nunca habla y nadie sabe cuál es su verdadero nombre. Sin embargo, el color negro de la servoarmadura que lleva bajo la túnica implica, sin lugar a dudas, que estuvo ligado a los Ángeles Oscuros. Algunos no se atreven más que a susurrar que posiblemente sea la única esperanza de redención de los Ángeles Caídos y que sus apariciones, sin aparente sentido ni conexión entre sí, conforman un patrón que antes o después le llevará a Terra, hasta el Emperador. Sea como fuere, una cosa sí que es cierta: cuando permanece un cierto tiempo en el mismo lugar, los Caídos empiezan a llegar, como si se viesen atraídos por su presencia aunque nadie tiene explicación para este fenómeno ni se sabe cómo son capaces de dar con él.

Por todo esto, los miembros del Círculo Interior de los Ángeles Oscuros odian y temen a Cypher más que a cualquier otro de los Ángeles Caídos y llevarían a cabo cualquier acción, por temeraria o deshonrosa que fuera, para capturarlo o matarlo."

Cypher apareció en el año 2000 (aunque a muchos nos parezca una fecha cercana y lejana a la vez y nos cueste situarla en contexto) y rápidamente se ganó un lugar entre las miniaturas mas apreciadas por los jugadores de Warhammer 40.000. Se trata de una miniatura dinámica, que rompe con la estética de seguidores del Caos llenos de pinchos y calaveras (aunque alguna sí que lleva) y que tanto coleccionistas como jugadores han querido siempre tener.


Un día encontré la minaitura de Cypher en un mercadillo por internet, a falta de los brazos, cosa que no me importó y la adquirí con la intención de pintarla con mas o menos prisa. Pasaron los meses y los años y al final, hasta que no me decidí a retomar la pintura del resto de los Ángeles Oscuros no pasó Cypher por los pinceles.

El resultado, satisfactorio, sin ser una pintura espectacular, pero que le da a un ejército de marines un toque muy personal.


Advertencia a los mas observadores; si, es cierto, la pistola de plasma de Cypher no tiene agujero de salida del proyectil y en cuanto dispare se va a quemar hasta las cejas; es un fallo que acabo de subsanar en la mesa de pintura, pero que ha quedado en las fotos. A parte de eso hay algún que otro desconchón que ha afeado las imágenes finales.

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